La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, no fue producto del azar, sino de una operación milimétricamente planeada que combinó labores de inteligencia con despliegue táctico de alta precisión en Tapalpa, Jalisco.
El detonante fue una. Una pareja del líder criminal —distinta a su esposa, Rosalinda González Valencia— llegó a la finca donde se resguardaba el capo el 20 de febrero. Permaneció ahí 24 horas, tiempo suficiente para que los sistemas de vigilancia y seguimiento confirmaran la presencia del objetivo prioritario.
Con la información corroborada, Fuerzas Especiales del Ejército y la Fuerza de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional diseñaron el operativo el 21 de febrero. La intervención se ejecutó el día 22, en medio de un entorno de alta tensión que derivó en múltiples enfrentamientos armados.
El general Ricardo Trevilla Trejo informó públicamente sobre el resultado de la acción y expresó condolencias por los elementos caídos, subrayando que la operación se realizó bajo protocolos de alto riesgo.
La captura y muerte del líder del CJNG detonó una jornada violenta con bloqueos, ataques e intercambios de fuego en distintas regiones, reflejo del reacomodo inmediato de estructuras criminales tras la pérdida de su principal dirigente.
En paralelo, se recordó que Rosalinda González Valencia obtuvo su libertad en enero de 2025 tras reducción de sentencia y actualmente debe cumplir con la obligación de firmar periódicamente ante la autoridad federal.
El Gobierno federal reiteró que el despliegue de fuerzas continuará en Jalisco y estados vecinos para consolidar la presencia institucional y evitar nuevos brotes de violencia derivados de la reconfiguración interna del grupo criminal.
