El fallecimiento de Alberto Israel Jasso Cruz, profesor del Instituto de Educación Media Superior (IEMS) de la Ciudad de México, ha generado un amplio debate sobre el manejo de las denuncias por presunto acoso sexual, la presunción de inocencia y el impacto emocional que enfrentan las personas involucradas en este tipo de procesos.
El docente, adscrito al plantel Azcapotzalco, fue hallado sin vida el pasado 21 de julio, una semana después de que una alumna lo denunciara por presuntos tocamientos indebidos. La acusación fue presentada inicialmente ante la Dirección Jurídica del IEMS y posteriormente ante el Ministerio Público, lo que dio inicio a investigaciones tanto administrativas como penales.
Horas antes de su muerte, Jasso Cruz difundió un video en el que rechazó de manera categórica los señalamientos en su contra. En el mensaje aseguró que durante más de dos décadas de trayectoria docente nunca había enfrentado una acusación similar y afirmó que su decisión respondía a una protesta contra lo que consideraba deficiencias del sistema de justicia, particularmente en torno a la presunción de inocencia y el daño a la reputación antes de que exista una resolución judicial.
Además del video, el profesor dejó un documento escrito. La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México mantiene abierta la investigación para esclarecer las circunstancias de su fallecimiento.
El caso provocó reacciones entre integrantes de la comunidad educativa, quienes solicitaron revisar los protocolos institucionales para atender denuncias, fortalecer las garantías del debido proceso y ampliar los mecanismos de apoyo en materia de salud mental.
Hasta el momento, las autoridades no han dado a conocer avances sobre la investigación de la denuncia presentada contra el docente ni sobre las causas que rodearon su muerte. El caso continúa bajo investigación y, conforme al marco legal, toda persona se presume inocente mientras no exista una sentencia firme en su contra.
