Ambos votaron en la oficina del Supervisor de Elecciones del condado de Palm Beach, cerca de Mar-a-Lago. Trump confirmó que apoyó a los candidatos republicanos y portó una pegatina con la leyenda “I Voted”. Posteriormente, se trasladó a Perry, Georgia, para participar en un mitin en respaldo a aspirantes de su partido.
Ese mismo día, el expresidente Barack Obama encabezó actos de campaña en Cleveland, Ohio, y Detroit, Michigan, donde respaldó a candidatos demócratas y calificó el segundo mandato de Trump como una etapa de “caos, crueldad, corrupción e incompetencia”.
Obama cuestionó la guerra con Irán, el aumento del costo de vida y las remodelaciones de la Casa Blanca. Además, llamó a los votantes a utilizar las elecciones como una oportunidad para limitar las acciones de la administración republicana.
Trump respondió a través de su plataforma Truth Social, donde calificó a Obama como un presidente incompetente y criticó el acuerdo nuclear con Irán firmado en 2015 durante su administración. También cuestionó el respaldo del exmandatario a los candidatos demócratas.
Los episodios ocurren en la recta final de una contienda electoral en la que está en juego el control del Congreso estadounidense. En este contexto, ambos partidos intensifican sus actos públicos para movilizar a sus bases y conseguir apoyo antes de la jornada electoral.
