En Cleveland, Ohio, Obama apoyó al exsenador Sherrod Brown y a la candidata a gobernadora Amy Acton. Más tarde, en Detroit, Michigan, participó en un acto junto a Abdul El-Sayed, aspirante al Senado, y Jocelyn Benson, candidata a gobernadora.
Durante sus intervenciones, calificó la gestión de Trump como una combinación de “caos, crueldad, corrupción e incompetencia”. También cuestionó la guerra con Irán y responsabilizó a las políticas de la administración republicana, incluidos los aranceles, del incremento en el costo de vida y los combustibles.
Obama también ironizó sobre las remodelaciones de la Casa Blanca, al señalar que Trump parecía más concentrado en los cambios decorativos que en los problemas cotidianos de la población. En tono de burla, comparó el lugar con un establecimiento de la cadena Cheesecake Factory diseñado por Saddam Hussein.
En Michigan, el exmandatario presentó las elecciones del 3 de noviembre como una oportunidad para poner límites a las decisiones de la administración Trump e instó a los ciudadanos a votar anticipadamente. Los demócratas buscan recuperar el control de una o ambas cámaras del Congreso, actualmente dominadas por los republicanos.
Mientras Obama encabezaba el acto en Detroit, Trump participaba en un mitin en Georgia y respondió a las críticas al calificar a su antecesor como un “presidente mediocre”. Los encuentros forman parte de la campaña demócrata para movilizar a sus simpatizantes antes de los comicios legislativos.
