En un recinto cargado de memoria histórica como el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo inauguró la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe. Este foro, convocado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y ONU Mujeres, es heredero de un camino de cinco décadas en las que los países de la región han tejido, con avances y retrocesos, una agenda de género sin precedentes en el mundo.
Sheinbaum evocó que la historia de los derechos de las mujeres en México está íntimamente ligada a luchas sociales que fueron ganando terreno en distintos frentes: del voto femenino de 1953 a las reformas de paridad de género, pasando por la inclusión de políticas contra la violencia y el reconocimiento de los cuidados como un derecho. Desde su perspectiva, el punto de inflexión más reciente fue 2018, cuando la Cuarta Transformación colocó la igualdad de género como una prioridad de Estado y abrió paso a nuevas conquistas.
En su discurso, la mandataria sostuvo que su propia llegada a la Presidencia, como primera mujer electa en México y Norteamérica, es parte de ese hilo histórico que se enlaza con las luchas de quienes la precedieron. “Decir: llegamos todas, es que llegamos con la historia y con el futuro”, afirmó, al subrayar que cada logro individual se sustenta en conquistas colectivas.
La conferencia se desarrolla con la presencia de figuras clave del ámbito político y de derechos humanos, como Michelle Bachelet, expresidenta de Chile; Carolina Cosse, vicepresidenta de Uruguay; Mara Lezama Espinosa, gobernadora de Quintana Roo; y Citlalli Hernández Mora, secretaria de las Mujeres. Todas coincidieron en que la cita de este año no es solo un espacio de debate, sino una continuidad de compromisos asumidos desde 1977, cuando se celebró la primera reunión de este tipo bajo el paraguas de la Cepal.
Sima Bahous, directora ejecutiva de ONU Mujeres, reconoció que México ha asumido un rol central en la promoción de políticas que garantizan la igualdad sustantiva, y celebró la aprobación de reformas constitucionales y programas como la Cartilla de Derechos de las Mujeres o el Sistema Nacional de Cuidados. Para José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, este foro es “único en el mundo” porque ha logrado mantener una hoja de ruta regional que trasciende administraciones y coyunturas políticas.
El encuentro en Tlatelolco no solo convoca a liderazgos gubernamentales; también se nutre de la presencia de activistas, académicas y especialistas que aportan su experiencia para delinear la agenda futura. Entre los temas centrales figuran la corresponsabilidad en los cuidados, la igualdad económica, el acceso a la salud y la erradicación de la violencia de género.
Con esta edición, México se coloca nuevamente en el centro del debate global sobre la igualdad, reforzando su papel como anfitrión de procesos históricos en la materia. Tal como ocurrió en 1975 con la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en la capital, Tlatelolco vuelve a ser escenario de un capítulo que busca transformar no solo leyes y políticas, sino también realidades cotidianas para millones de mujeres en América Latina y el Caribe.
