Hasta 12 años de prisión y multas millonarias podrían enfrentar los responsables del incendio en la Catedral de Puebla, luego de que la ley federal castiga con severidad los daños causados a monumentos históricos. Así lo establece la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, que sanciona con penas de tres a 12 años de cárcel y multas de mil a tres mil días de salario mínimo a quien destruya o deteriore bienes considerados patrimonio cultural de la nación.
Eran poco más de las 02:00 horas de este sábado 24 de enero cuando, tras brincar las rejas del Zócalo, dos individuos provocaron un incendio en una de las puertas de la Catedral de Puebla, símbolo de fe y corazón del patrimonio histórico de la ciudad.
Horas después, la Secretaría de Seguridad Ciudadana informó la detención de David “N”, quien fue asegurado por cometer una falta administrativa y por encontrarse en posesión de bolsas que contenían hierba verde con características similares a la marihuana, por lo que fue puesto a disposición de la autoridad ministerial.
De acuerdo con información del área de Inteligencia y con datos obtenidos por los sistemas de videovigilancia de la Dirección General de Emergencia y Respuesta Inmediata (DGERI), el detenido podría estar relacionado con los actos vandálicos registrados en la Catedral de Puebla durante la madrugada del sábado.
La madera carbonizada y las marcas del fuego quedaron como testigo silencioso de un ataque que no solo conmocionó a la comunidad local, sino que reactivó los protocolos institucionales del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). La institución federal confirmó que, tras el siniestro, activó de inmediato sus mecanismos internos para iniciar el reclamo de la póliza de seguro que cubre este tipo de daños en bienes históricos.

La restauración del inmueble sólo podrá comenzar una vez que se cuente con el dictamen técnico definitivo y con los recursos asegurados, conforme a los criterios especializados en conservación del Patrimonio Cultural.
Por separado, el Gobierno de la Ciudad de Puebla informó que serán especialistas en restauración del INAH quienes identifiquen con precisión el nivel de daño estructural y ornamental. Al tratarse de un edificio histórico protegido por la ley, cualquier intervención deberá realizarse exclusivamente por personal autorizado y bajo protocolos específicos diseñados para garantizar su preservación.
Tras el ataque, se llevó a cabo un recorrido de inspección en el que participaron la Gerencia del Centro Histórico y Patrimonio Cultural, el INAH, la Arquidiócesis de Puebla y la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), con el objetivo de evaluar las afectaciones y coordinar acciones para la atención integral del inmueble.

Desde el ámbito religioso, la respuesta no se hizo esperar. La Arquidiócesis de Puebla condenó el ataque al inmueble considerado patrimonio espiritual, histórico y cultural. Frente a la puerta dañada, ubicada del lado de la 3 Oriente, el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa encabezó un acto de desagravio previo a la Misa Dominical, realizó una oración de reparación y bendijo la estructura afectada.
En su mensaje, advirtió que se trató de un acto de violencia que no solo atenta contra un espacio de fe, sino contra el patrimonio histórico de toda la ciudad.
Como gesto simbólico de reparación espiritual, la Arquidiócesis convocó a una Vigilia de Adoración Nocturna en la Catedral de Puebla, realizada durante toda la noche, como respuesta comunitaria al ataque vandálico.
Entre dictámenes técnicos, trámites de seguro y procesos judiciales en curso, la puerta ennegrecida permanece como testigo de una madrugada en la que el fuego alcanzó uno de los símbolos más antiguos de Puebla: un daño que deberá ser restaurado por especialistas, pero que también deberá ser juzgado bajo la ley que protege aquello que pertenece a la historia de todos.
