La Casa Blanca se convirtió este lunes en escenario de un anuncio que Donald Trump calificó como “día histórico para la paz”. Junto a Benjamin Netanyahu, el expresidente republicano presentó un plan de veinte puntos cuyo eje es la terminación de la guerra en la Franja de Gaza, conflicto que en dos años ha dejado más de sesenta y cinco mil personas palestinas muertas, en su mayoría mujeres, niñas y niños.
Trump aseguró que la propuesta cuenta con respaldo de líderes árabes y musulmanes y que, de aplicarse, abriría la puerta a lo que llamó “paz eterna en Medio Oriente”. El plan plantea un cese inmediato de las hostilidades, la devolución de todos los rehenes en un plazo de setenta y dos horas, la liberación de casi dos mil prisioneros palestinos y un retiro gradual de las fuerzas israelíes, sin anexiones territoriales.
Entre los elementos centrales destaca la promesa de que Gaza será una zona libre de terrorismo y que la ayuda humanitaria entrará sin restricciones, coordinada con agencias de Naciones Unidas. La reconstrucción quedaría a cargo de un comité tecnocrático supervisado por una “Junta de la Paz” internacional encabezada por Trump y en la que figuraría el ex primer ministro británico Tony Blair. Con ello, Gaza tendría una administración civil temporal y posteriormente pasaría bajo control de una Autoridad Palestina reformada.
El documento busca asegurar que Hamás no tenga ningún rol directo ni indirecto en el futuro político del enclave. Para garantizarlo, prevé el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización, compuesta por efectivos árabes con apoyo logístico de Estados Unidos, encargada de entrenar policías palestinos y resguardar fronteras. Egipto e Israel cooperarían en ese esquema de seguridad.
Trump enfatizó que no habrá desplazamientos forzosos y que quienes se marchen podrán regresar, aunque el objetivo es que la población permanezca en Gaza para “construir una mejor vida”. Al mismo tiempo, propuso una zona económica especial que atraiga inversión extranjera y genere empleo. El plan también abre la puerta a un proceso político que, de cumplirse las reformas exigidas a la Autoridad Palestina, podría conducir a la autodeterminación y a la creación de un Estado palestino.
Netanyahu, por su parte, agradeció a Trump el apoyo y dijo que Israel busca la liberación de rehenes y la neutralización de las capacidades militares de Hamás. “Estamos dando un paso crítico hacia el fin de la guerra en Gaza y hacia la paz en Medio Oriente”, afirmó. Enfatizó que Gaza no debe estar gobernada ni por Hamás ni por la Autoridad Palestina mientras no exista una transformación profunda.
El anuncio se produce en un momento de aislamiento internacional para Israel, que en las últimas veinticuatro horas intensificó bombardeos sobre la Franja, con al menos cincuenta muertes adicionales. Organizaciones humanitarias señalan que el bloqueo y los ataques han destruido infraestructura básica, hospitales y escuelas, lo que agrava la crisis.
Hamás respondió que aún no ha recibido el documento por escrito y que lo estudiará antes de dar una postura. Mahmoud Mardawi, uno de sus dirigentes, advirtió que cualquier propuesta que excluya al movimiento sin un proceso de negociación real será rechazada.
Mientras tanto, familias de rehenes israelíes celebraron el avance. El Foro de Familias de Rehenes y Desaparecidos calificó el plan como un hito histórico y pidió a Netanyahu ordenar el alto el fuego inmediato. Recordaron que al menos cuarenta y un cautivos murieron bajo los bombardeos, lo que prueba que la presión militar no ha resuelto la crisis.
Trump confía en que Hamás acepte. Advirtió, sin embargo, que si el grupo rechaza la propuesta, Israel contará con todo su respaldo para “terminar el trabajo”. La Casa Blanca insiste en que esta es la oportunidad más cercana a una paz duradera en décadas.
