Un caso estremecedor que dio la vuelta al mundo reveló el brutal desenlace de la desaparición de Gabriel Batista, un empresario de 59 años arrastrado por una corriente en el río Komati a finales de abril.
El hombre, propietario del Border Country Inn en Komatipoort, desapareció tras intentar cruzar un puente inundado mientras conducía su camioneta. Días después, autoridades desplegaron un operativo inusual: rastrear cocodrilos con drones en una zona infestada.
El hallazgo fue macabro. Detectaron a un enorme ejemplar de más de 4.5 metros y 500 kilos, cuyo comportamiento levantó sospechas. Fue abatido desde el aire, y en una escena que impactó al mundo, un oficial descendió en rappel desde un helicóptero para asegurar el cuerpo del animal en aguas plagadas de depredadores.
La necropsia confirmó lo peor: restos humanos en su interior, incluyendo partes del torso y un anillo que coincide con la víctima. Aún más inquietante, se encontraron varios pares de zapatos, lo que sugiere posibles ataques previos.
El caso, viral en redes sociales, ha generado una mezcla de asombro por el operativo y alarma por los riesgos en zonas de fauna salvaje, especialmente durante inundaciones. Las autoridades reforzaron advertencias para evitar cruces en ríos crecidos.
