Donald Trump se pronunció este jueves sobre la ejecución fallida de Christa Pike en Tennessee y señaló que corresponde a las autoridades estatales decidir si intentarán nuevamente completar la sentencia.
A su llegada a Texas a bordo del Air Force One, el presidente fue cuestionado sobre el procedimiento que dejó con vida a Pike después de la administración de dos dosis de pentobarbital. Trump describió el episodio como “una situación interesante”.
El mandatario explicó a los periodistas que se trató de un caso en el que el medicamento “no funcionó exactamente” como estaba previsto. Posteriormente preguntó al congresista republicano Ronny Jackson, quien fue médico de la Casa Blanca, cómo pudo ocurrir una situación de ese tipo.
Jackson respondió que no sabía cómo había sucedido y señaló que el procedimiento “debería ser fácil de hacer”. Trump añadió: “No debería ser muy difícil”.
Pike, de 50 años, fue trasladada a un hospital de Nashville después de que su ejecución, programada para el 30 de septiembre en la prisión de Riverbend, no pudiera completarse. Sus abogados informaron que se encontraba en estado crítico, mientras el Departamento de Corrección de Tennessee sostuvo que el personal siguió los protocolos establecidos.
La mujer había sido condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, una compañera de 19 años en el programa Job Corps de Knoxville, cometido en 1995. De haberse concretado, Pike habría sido la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de dos siglos.
Tras el incidente, el gobernador Bill Lee ordenó una revisión independiente y suspendió la ejecución de Gary Wayne Sutton, programada para diciembre y última prevista en Tennessee para 2026. Trump no precisó si su administración federal adoptará alguna medida relacionada con el caso.
