Las autoridades texanas suspendieron temporalmente la búsqueda de víctimas desaparecidas tras las severas inundaciones que azotaron el estado en días recientes, debido a las nuevas lluvias pronosticadas para las próximas horas.
El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos emitió alertas por tormentas adicionales que podrían agravar la ya crítica situación en las zonas más afectadas, particularmente en el sureste de Texas. Las intensas lluvias de la última semana provocaron la crecida de ríos, desbordamientos y deslaves, dejando al menos dos personas fallecidas y varias más sin localizar.
Equipos de rescate y emergencia han enfrentado condiciones extremadamente peligrosas para continuar con las operaciones. Las autoridades locales, en coordinación con la Guardia Nacional, decidieron pausar los trabajos de búsqueda hasta que el clima permita reanudar las labores de forma segura.
Los condados de Harris, Brazoria y Galveston figuran entre los más golpeados, donde cientos de viviendas resultaron dañadas y decenas de familias fueron evacuadas. Se habilitaron albergues temporales para atender a los damnificados.
El gobernador de Texas, Greg Abbott, declaró el estado de emergencia en varias regiones afectadas, mientras que las autoridades exhortan a la población a mantenerse informada y seguir las recomendaciones de protección civil ante la persistencia de las condiciones meteorológicas adversas.
Meteorólogos prevén que el sistema de tormentas podría continuar durante los próximos días, lo que incrementa el riesgo de inundaciones repentinas en áreas ya saturadas de agua.
