El reconocimiento internacional que acaba de recibir la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo marca un hito en su política ambiental. La Water Environment Federation (WEF), organización con sede en Estados Unidos dedicada a la preservación de la calidad del agua, la incluyó entre los tres funcionarios públicos premiados en 2025 por sus aportes en la gestión hídrica. El galardón, que será entregado el próximo 29 de septiembre en Chicago durante la conferencia técnica WEFTEC, subraya que sus iniciativas “han generado cambios positivos y duraderos en el entorno hídrico”.
La propia WEF explicó en un comunicado que la trayectoria de Sheinbaum ha servido como ejemplo internacional. La federación destacó un conjunto de políticas impulsadas desde su gestión como jefa de Gobierno de la Ciudad de México hasta su actual administración federal. Entre ellas figuran más de 62 mil sistemas de captación de lluvia instalados en viviendas populares, la tecnificación de 200 mil hectáreas de distritos de riego y la planeación de 17 proyectos hídricos estratégicos en el país.
Howard Carter, presidente de la WEF, sostuvo que “este premio representa lo mejor del servicio público y reconoce a los líderes cuyas acciones tienen un impacto positivo duradero tanto en las personas como en el planeta”. A su juicio, la mandataria mexicana se distingue por una visión integral que combina ciencia, política pública y participación comunitaria, lo cual constituye un modelo internacional para la gestión equitativa del agua.
El premio compartido con Sheinbaum lo recibirán también Kimberly Neely DuBuclet, integrante de la Cámara de Representantes de Illinois, y Joe Shekarchi, legislador de Rhode Island. Con ello, la federación reconoce tanto a líderes locales como a dirigentes nacionales que han puesto al agua en el centro de sus programas de gobierno.
El galardón llega en un momento simbólico. Apenas en noviembre de 2025, Sheinbaum firmó en Xochimilco el Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad, un pacto que contempla la recuperación de tres mil millones de metros cúbicos para garantizar acceso seguro al recurso. Ese documento, firmado con autoridades y organizaciones sociales, fue calificado como una hoja de ruta para consolidar la universalidad en el suministro.
La federación recordó que su enfoque no se limita a infraestructura, sino a generar equidad. La instalación de sistemas de captación de lluvia, por ejemplo, fue concebida para aliviar la carga que históricamente han llevado las mujeres en el acarreo de agua en comunidades marginadas. Lo mismo ocurre con las obras de saneamiento de los ríos Santiago-Lerma, Tula y Atoyac, considerados entre los más contaminados del país.
Este reconocimiento internacional contribuye a reforzar la narrativa de que la política ambiental y de agua se ha convertido en uno de los pilares del sexenio. La propia WEF remarcó que “estos premios reconocen a personas que han hecho contribuciones destacadas a la sostenibilidad de los recursos hídricos y han tenido un profundo impacto en el futuro de la profesión del agua”.
