¿Alguna vez soñaste con un auto que pudiera volar? Pues ese sueño ya tiene nombre y apellido: AirCar, el vehículo mitad coche, mitad avión que acaba de presentar la empresa eslovaca Klein Vision y que podría estar surcando los cielos tan pronto como en 2026.
Sí, leíste bien: este no es un render futurista ni un experimento loco. El AirCar ya voló, ya pasó más de 170 horas en el aire y superó más de 500 pruebas de despegue y aterrizaje. ¡Y hasta tiene certificado oficial de aeronavegabilidad! Nada mal para algo que parece sacado directamente de una película de ciencia ficción.
¿Qué tiene de especial?
El AirCar puede alcanzar hasta 250 km/h en el aire y unos 200 km/h en carretera, gracias a su motor de 280 caballos de fuerza. Además, cambia de modo terrestre a aéreo en menos de dos minutos —así como si se tratara de abrir el techo de un convertible, pero con alas y todo.
Lo mejor (o peor) es que necesita una pista de despegue. Así que no esperes despegar desde el tráfico de Periférico o aterrizar en el estacionamiento del súper. Para volar este bicho necesitas llegar a un aeropuerto, tener licencia de piloto y algo entre 800 mil y 1 millón de dólares sueltos por ahí.

No es para todos… todavía
Aunque parece la respuesta a los embotellamientos de todos los días, la realidad es que el AirCar aún está más cerca del capricho de millonarios que de convertirse en el nuevo Uber de los cielos. No es urbano, no despega desde cualquier lado y, por ahora, no resuelve ningún problema de movilidad para el común de los mortales.
Además, todo esto nos recuerda un largo historial de intentos fallidos. ¿Se acuerdan del Terrafugia o el Moller Skycar? Exacto. Uno fue comprado por una empresa china y desapareció, el otro terminó a la venta en eBay con la aclaración de que no se podía volar legalmente. No muy alentador.
Entonces, ¿volaremos pronto?
La gran competencia del AirCar no son otros autos con alas, sino los VTOL (vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical). Esos sí están avanzando fuerte, especialmente en ciudades como Nueva York y Londres, donde ya se están probando para viajes rápidos entre aeropuertos y centros urbanos.
Por ahora, el AirCar parece más bien una pieza de colección para fanáticos de la velocidad y el diseño futurista que una revolución para el transporte. Pero quién sabe… si Henry Ford lo predijo hace más de un siglo, tal vez estamos más cerca de lo que creemos.
