El mezcal poblano atraviesa un momento histórico: a solo una década de haber obtenido la Denominación de Origen, su producción anual ya alcanza los 500 mil litros, generando una derrama económica de 1,500 millones de pesos y brindando sustento directo a más de 5 mil familias productoras, destacó Ana Laura Altamirano Pérez, secretaria de Desarrollo Rural del estado.
Con 300 marcas en el mercado y el aprovechamiento de 31 especies de agave, Puebla se posiciona como uno de los grandes referentes nacionales en esta industria. De ellas, 30 etiquetas ya están listas para iniciar procesos de exportación a países como Estados Unidos, Alemania y Colombia.
“Hoy nuestros mezcales nos representan con orgullo. Gracias a la certificación bajo la NOM-070, podemos decir que es mezcal, y no solo un destilado de agave. Además, somos medalleros: de 89 preseas entregadas en el Concurso Nacional de Mezcal, Puebla obtuvo 60”, subrayó la funcionaria.
Producción en expansión y márgenes atractivos
Altamirano Pérez explicó que el modelo de cultivo permite sembrar en promedio 3 mil plantas de agave por hectárea, con márgenes de ganancia que oscilan entre el 30% y el 50% por lote vendido.
En cuanto al valor de mercado, un litro de mezcal a granel puede venderse en 80 pesos, mientras que el embotellado alcanza precios que van de 300 hasta 4 mil pesos, según el proceso de destilación.
Actualmente, la producción poblana se extiende por 116 municipios con Denominación de Origen, incluyendo regiones como Huehuetlán el Grande, Atlixco, Acajete, Ajalpan y Acatlán de Osorio, colocándose como el segundo estado con más municipios certificados, solo por detrás de Oaxaca, que cuenta con 448.
Agaves endémicos y conservación de especies
Puebla aprovecha la riqueza biológica de 12 especies de agave, entre ellas Espadín, Cupreata, Papalometl y Pichomel, muchas de ellas endémicas de la Mixteca y la Sierra Negra.
En 2020, la Conafor donó 215 mil plantas de agave mezcalero y pulquero para rescatar seis variedades nativas, incluyendo subespecies como Potatorum y Salmiana, exclusivas de estas regiones.
Retos: procesamiento y certificación
Uno de los principales desafíos, señaló el analista de la Secretaría de Desarrollo Rural, Roberto Ruiz Silva, es vincular la siembra con la capacidad de procesamiento, dado que la piña del maguey tarda entre cuatro y seis años en madurar.
Para resolverlo, el gobierno estatal ha equipado más de 250 palenques y este año establecerá 500 nuevas hectáreas de cultivo, de las cuales 430 se destinarán al mezcal y 70 al pulque.
Además, se impulsa la certificación de marcas a través del programa Impulso al Agave, en colaboración con el Consejo Mexicano Regulador de la Calidad del Mezcal (Comercam), para facilitar el cumplimiento de normas sanitarias y reducir costos.
El precio de la certificación depende del tipo de inscripción. Por ejemplo, un productor integral (maguey, mezcal y envasado) paga alrededor de 2 mil pesos, aunque los costos pueden ser más altos según la actividad.
Cooperativas, exportación y futuro prometedor
Altamirano Pérez reiteró que la administración estatal continuará respaldando a los productores organizados en cooperativas, tanto para profesionalizar sus procesos como para abrirles camino en mercados nacionales e internacionales.
“Como lo ha dicho el gobernador Alejandro Armenta, este será el sexenio del mezcal. Vamos a seguir trabajando con nuestros hermanos de la Mixteca para consolidar a Puebla como un referente en esta bebida”, concluyó.
