La secretaria de Bienestar, Laura Artemisa García Chávez, explicó que el Programa de Obra Comunitaria, impulsado por el gobernador Alejandro Armenta, no sustituyó la responsabilidad constitucional de las autoridades municipales, sino que atendió necesidades específicas de las comunidades a partir de la organización vecinal, con un enfoque centrado en el impulso a las mujeres.
García Chávez precisó que las obras canalizadas mediante este esquema respondieron de manera directa a las prioridades definidas por la propia población. “Depende mucho de la necesidad que ven los propios vecinos y que, como bien decía el gobernador, desafortunadamente han pasado ayuntamientos por muchos años y no se ha atendido”, expresó, al señalar que el programa apuntó a abatir rezagos históricos que permanecieron sin respuesta.
La funcionaria detalló que cada proyecto contó con un monto máximo de hasta 900 mil pesos, lo que permitió acciones concretas de impacto social. Agregó que el Programa de Obra Comunitaria abarcó distintos ámbitos, entre ellos el educativo, donde se concentraron intervenciones para mejorar las condiciones de aprendizaje.
En ese contexto, la secretaria de Bienestar indicó que una de las demandas más recurrentes en las escuelas fue la rehabilitación de sanitarios. “Los baños son un tema muy recurrente; en las instituciones educativas, desafortunadamente, estuvieron en muy malas condiciones. Entonces se rehabilitaron, se equiparon, se enviaron bancas y también se adquirieron módulos tecnológicos para instituciones educativas”, puntualizó.
Al cierre, Laura Artemisa García Chávez afirmó que estas acciones se alinearon con la visión de bienestar, justicia social y participación ciudadana promovida por el Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, con énfasis en colocar en el centro a las comunidades que durante años permanecieron relegadas.
