Una nueva escalada en las tensiones entre Irán y Estados Unidos amenaza con desatar un terremoto geopolítico y económico de alcance global. El Parlamento iraní ha aprobado una medida que podría derivar en el cierre del Estrecho de Ormuz, un paso marítimo por el que transita el 20% del petróleo mundial. La decisión definitiva está ahora en manos del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, que podría pronunciarse en las próximas horas.
La posibilidad de que este estrecho sea bloqueado —en respuesta a los recientes ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes— ya ha provocado una reacción inmediata en los mercados, con un repunte de los precios del crudo y fuertes advertencias por parte de Estados Unidos y sus aliados.
El Estrecho de Ormuz es una franja de apenas 32 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán. Aunque su anchura geográfica es limitada, su relevancia económica y estratégica es inmensa: por allí circulan más de 18 millones de barriles de petróleo diarios, provenientes de países como Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Irán, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.
“Cualquier interrupción del tránsito en Ormuz puede desatar una crisis energética global”, advirtió esta mañana el analista energético Jason Bordoff, del Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia. “No se trata solo del volumen de crudo, sino de la percepción de seguridad en una región extremadamente volátil”.
El impacto global
Si se concreta el cierre del estrecho, Asia sería la región más afectada. Países como China, India, Japón y Corea del Sur dependen en gran medida del petróleo que cruza a diario por estas aguas. En particular, China —principal comprador de crudo iraní— ha expresado “profunda preocupación” por la situación, mientras que Japón convocó una reunión de emergencia con sus aliados del G7.
Pero el golpe también alcanzaría a Irán, cuya economía —duramente sancionada— depende precisamente de las exportaciones petroleras que salen por Ormuz. Según analistas, un cierre total podría costarle al país más de 1.000 millones de dólares diarios.
Escalada militar inminente
Aunque Irán no tiene autoridad legal para cerrar el estrecho —clasificado como una vía marítima internacional bajo derecho internacional—, ha utilizado este tipo de amenazas como herramienta de presión en el pasado. “Responderemos cuando sea necesario”, advirtió el comandante de la Guardia Revolucionaria, Email Kosari, en declaraciones a la televisión estatal Press TV.
La Quinta Flota de Estados Unidos, con base en Bahréin, patrulla constantemente la zona junto a otras armadas occidentales. Funcionarios del Pentágono han señalado que cualquier intento de bloqueo sería considerado un acto de guerra y recibiría una respuesta “rápida y contundente”.
No es la primera vez que Irán interfiere en el tráfico marítimo regional. En 2024, capturó un buque vinculado a Israel y detuvo otro con destino a Estados Unidos. En 2022, retuvo durante meses a dos petroleros griegos. Estas acciones, aunque de menor escala, ya habían encendido alarmas sobre la fragilidad de las rutas energéticas globales.
A esta situación se suman los ataques de los rebeldes hutíes en Yemen, que han reducido hasta en un 70% el tránsito por el Estrecho de Bab el-Mandeb, al sur del Mar Rojo. Esto ha obligado a muchos buques a tomar rutas más largas rodeando África, encareciendo los fletes y afectando el comercio entre Europa y Asia.
¿Un nuevo frente de crisis global?
La amenaza sobre el Estrecho de Ormuz no solo sacude los mercados, sino que abre un nuevo capítulo en el pulso de poder entre Irán, Estados Unidos y sus respectivos aliados. En un contexto de tensiones militares crecientes, crisis humanitaria en Gaza y proliferación nuclear en juego, la posibilidad de que este punto neurálgico quede bloqueado pone al mundo ante un escenario incierto y potencialmente explosivo.
“El mundo no puede permitirse una guerra en Ormuz”, afirmó esta mañana un portavoz de la ONU. La pregunta que queda es si los actores involucrados podrán detener la espiral antes de que el petróleo deje de fluir y los misiles empiecen a volar.
