Google ha puesto punto final a su política de “trabaja desde cualquier lugar”, una de las medidas más emblemáticas de la pandemia que transformó la cultura laboral del siglo XXI. A partir de 2025, los empleados deberán asistir a la oficina al menos tres días a la semana, y solo en casos excepcionales podrán mantener acuerdos de trabajo remoto permanente.
Durante cuatro años, la política Work from Anywhere simbolizó la apuesta de Google por la flexibilidad y la autonomía. Pero ahora, la compañía argumenta que la interacción presencial es clave para la innovación y la cohesión entre equipos. “La innovación necesita interacción”, explicó Chris Rackow, vicepresidente de recursos humanos, al anunciar que los permisos para trabajar fuera del país serán restringidos.
El cambio se inscribe en una tendencia que domina el sector tecnológico. Amazon, Meta y Apple ya habían dado pasos similares, alegando que el trabajo remoto prolongado limita la colaboración y el desarrollo profesional de los empleados jóvenes. Sundar Pichai, CEO de Alphabet, sostiene que el contacto físico sigue siendo “crucial para el crecimiento profesional y la creatividad”.
En los foros internos, muchos trabajadores expresaron su inconformidad. Consideran que el regreso obligatorio implica un retroceso en materia de conciliación familiar y bienestar. Además, señalan que el alto costo de vida en ciudades como Mountain View o Nueva York complica el cumplimiento de la nueva norma.
