Resistió la ola morenista que sepultó a la oposición el pasado 2 de junio. Festinó con los caciques de Antorcha Campesina haber retenido Santa Clara Ocoyucan, un municipio estratégico en el desarrollo urbano de la Angelópolis. Pero con lo que Aristóteles Campos Flores no contaba era que la política y la presión de los caciques poco pueden para mantener la seguridad pública.
#Ocoyucan Tragedia en un baile. pic.twitter.com/f1QE3Qf83L
— La guarida del nagual (@GuaridaNagual) May 20, 2025
La gota que derramó el vaso para la Secretaría de Seguridad Pública estatal ocurrió este fin de semana. Primero, una pareja perdió la vida al ser asesinados a tiros por sujetos hasta ahora desconocidos. El hecho se convirtió en una tragedia mayor porque una de las víctimas era una mujer embarazada, es decir, el ataque cobró la vida de tres seres: el padre, la madre y el gestante.
Luego, vino un nuevo escándalo. En San Bernardino Chalchihuapan, el sonido Fantasma hizo su presentación ante miles de pobladores, quienes abarrotaron las calles de ese lugar. El baile, además, convocó a dos pandillas en pugna, cuyos integrantes hicieron lo que se temía: comenzaron una batalla campal que desembocó en intercambio de balazos. El saldo: una persona muerta y cuatro heridos, entre ellos dos menores de edad.
La paciencia del vicealmirante Francisco Sánchez se agotó y este lunes decidió poner orden allí donde Antorcha Campesina no ha podido: la SSP estatal vigilará el municipio.
Ocoyucan, con una población de más de 42 mil habitantes, ha sido un bastión de Antorcha Campesina, organización que controla recursos y decisiones políticas en el municipio . En las elecciones de 2024, Aristóteles Campos Flores, líder antorchista, retuvo la alcaldía en medio de balaceras y ataques.
El fin de semana del 17 y 18 de mayo, una familia fue atacada a balazos en la comunidad de La Pastoría mientras se dirigía a Atlixco. El conductor murió en el lugar y su esposa, embarazada, resultó herida y perdió al bebé. Horas después, en San Bernardino Chalchihuapan, una riña entre pandillas durante un baile sonidero del «Sonido Fantasma» culminó en una balacera que dejó tres muertos y más de 30 heridos.
