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agosto 1, 2025
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El Juguete Rabioso regresa con un disco doble y una campaña de fondeo colectivo para concluir la mezcla

Treinta años después de su último disco de estudio, El Juguete Rabioso está de vuelta. Y lo hace como empezó: sin disqueras, sin representantes, sin más respaldo que su convicción artística, su historia migrante y la tribu que los ha acompañado desde finales de los ochenta. Esta vez, la apuesta es doble. Literalmente: el proyecto contempla veinte canciones distribuidas en dos volúmenes que conformarán el primer disco doble del grupo, con ediciones en vinilo y formato digital.

El proyecto, producido por sus integrantes Fede Bonasso, Santiago Behm y Coco Ruiz, no solo representa una continuación: es un acto de reapropiación creativa. Luego de que sus dos álbumes previos —Caras modernas (1993) y Alma total (1995)— quedaran marcados por decisiones ajenas al corazón de la banda, ahora el trío se embarca en una travesía independiente para culminar un material que lleva tres años en proceso. Ya han grabado la mayoría de las pistas con recursos propios; sin embargo, requieren apoyo para cubrir los costos de mezcla y masterización. De ahí que hayan lanzado una campaña de financiamiento a través de la plataforma GoFundMe.

“Nos daba un poco de pena pedirlo, pero este es un momento clave para hacerlo”, reconoció Fede Bonasso en entrevista con Rockanrolario. “Si cada persona que lea este mensaje pone un poquito, alcanzamos la meta”. El llamado es directo: cada aportación suma y, a cambio, quienes participen serán incluidos como coproductores en los créditos del disco.

Migraciones, historia y canciones vivas

Más allá de la anécdota del regreso, El Juguete Rabioso vuelve con una serie de temas que actualizan su identidad sonora y poética. La primera canción publicada del nuevo álbum es Cambiaste, un homenaje a las personas migrantes que, pese al desarraigo, no pierden su esencia. “No cambió tu corazón”, dice el estribillo, como un recordatorio de la continuidad afectiva a pesar del desplazamiento.

Bonasso y Behm, hijos del exilio político argentino y chileno respectivamente, componen desde una memoria que no olvida el despojo ni la dictadura. Pero en lugar de revictimizarse, buscan dignificar la experiencia de quienes cruzan fronteras. “No es una canción de denuncia directa, sino una canción esperanzadora”, explica Fede, quien también es periodista, analista político y colaborador en medios como Astillero, Rompeviento y Diario Red.

La rola fue estrenada en el concierto que la banda ofreció en enero de 2025 en el Zócalo de la Ciudad de México, como teloneros de Fito Páez. Ahí quedó claro que el discurso de El Juguete Rabioso —cruzado por la política, la poesía y la memoria— conserva una vigencia que desarma cualquier nostalgia. “Hay muchas canciones de tono íntimo, otras más rabiosas”, anticipa Fede. “Pero todas son sinceras. No hay una sola canción de relleno”.

Una banda mexicana, profundamente latinoamericana

Aunque nacida de dos historias de exilio, El Juguete Rabioso es una banda plenamente mexicana. Desde sus inicios compartieron generación con grupos como Santa Sabina, Ansia o La Gusana Ciega. “Hicimos esto de muy chamacos en México”, recuerda Fede. Y en esta nueva etapa, el colectivo se amplía: al trío fundador lo acompañan músicos como Miguelón (de Los Daniels), Raúl Crespín y Leo Soki, este último un viejo camarada que conocieron tocando en una huelga del CCH Sur.

El disco aún no tiene nombre revelado, pero sí una estructura definida: veinte canciones divididas en dos entregas de diez temas. Cambiaste y Ya verás serán las primeras piezas de este rompecabezas emocional, con la expectativa de que el primer volumen vea la luz en diciembre de 2025 y el segundo a principios de 2026. Una de las canciones más esperadas es Rabia, escrita por Santiago Behm, que denuncia el estado del mundo con crudeza lírica y potencia melódica. También se incluyen temas como Tus ojos, compuesta por Fede Bonasso como un acto de sanación personal.

“Es el mejor disco que hemos hecho”, afirma el vocalista, aunque admite que algunas canciones requerirán tiempo para ser asimiladas. No buscan hits inmediatos ni fórmulas radiales. Prefieren la escucha paciente, la tercera vuelta, la reflexión emocional. “Nos gusta que las canciones se acompañen entre sí”, explica. “Que quien las escuche las sienta como parte de una familia”.

Una rabia que se comparte

El título provisional de la campaña de fondeo es elocuente: La rabia nos une. Es una declaración estética, política y comunitaria. Y aunque la plataforma GoFundMe impide ofrecer recompensas materiales por cada aportación, la banda se comprometió a incluir los nombres de todas las personas donantes en el arte del disco. “Van a estar allí como coproductores”, promete Fede. Quienes contribuyan con cantidades mayores recibirán también una copia del vinilo, una vez esté listo.

A través de este gesto colectivo, El Juguete Rabioso reactiva su pulsión transformadora. No solo como banda que vuelve, sino como colectivo que resiste desde la ternura, la palabra y el ruido. “Tenemos muchos sentimientos que soltar, que curar, que exorcizar”, concluye Bonasso. Y esas canciones, dice, son su manera de estar vivos.

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