El domingo 17 de agosto Bolivia vivió una jornada electoral pacífica que derivó en un resultado inesperado: Rodrigo Paz Pereira, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), se colocó en el primer lugar con 32.18 por ciento de los votos, según datos preliminares del Tribunal Supremo Electoral con 92 por ciento del conteo. Lo seguirá en la segunda vuelta el expresidente Jorge Quiroga Ramírez, de la coalición Alianza Libre, que alcanzó 26.85 por ciento.
El balotaje está programado para el 19 de octubre, ya que ninguno de los aspirantes logró superar el 40 por ciento con una ventaja de diez puntos sobre su competidor, requisito legal para ganar en primera vuelta. Esta será la primera vez que Bolivia elija a su presidente en segunda ronda.
El Movimiento al Socialismo (MAS), que gobernó el país durante casi 20 años, sufrió un desplome histórico: su candidato Eduardo del Castillo quedó con apenas 3.6 por ciento de los votos. Andrónico Rodríguez, disidente del MAS, consiguió 8 por ciento.
El resultado refleja el derrumbe de la izquierda boliviana, marcada por la confrontación entre Evo Morales y Luis Arce. Morales, impedido de competir, llamó a votar nulo, opción que alcanzó 19 por ciento. Observadores de la Organización de los Estados Americanos confirmaron que la jornada se desarrolló sin incidentes graves.
Rodrigo Paz, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, celebró la victoria parcial y pidió unidad: “Es el inicio de una gran transformación. Hemos clasificado a la final, pero no hemos ganado nada”, expresó.
