La desaparición de menores en Puebla ha comenzado a evidenciar un patrón que se repite con creciente frecuencia: en la mayoría de los casos, las ausencias no están relacionadas con delitos, sino con salidas voluntarias del hogar. De acuerdo con datos oficiales, esta práctica se ha vuelto común y mantiene en alerta tanto a las familias como a las autoridades.
La mañana de este 11 de enero, la Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó la localización con vida de Andrea, una adolescente de 13 años, quien ya se encuentra con su familia tras permanecer tres días reportada como desaparecida.
El caso cobró notoriedad luego de que, la noche del sábado, familiares de la menor bloquearon la autopista México–Puebla, a la altura de Finsa, para exigir a las autoridades agilizar su búsqueda. El cierre carretero se prolongó por aproximadamente cuatro horas y provocó severas afectaciones viales.
Tras la denuncia formal presentada el 9 de enero, la FGE y la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Puebla activaron el Protocolo Alba, desplegando operativos de localización que incluyeron entrevistas, análisis de información telefónica, revisión de cámaras de videovigilancia y recorridos en campo, con apoyo de corporaciones estatales y municipales.
Como resultado de estas acciones, Andrea regresó a su domicilio durante la madrugada del domingo. De acuerdo con información preliminar, la menor habría salido de casa por decisión propia, motivada por conflictos familiares, versión que cobró fuerza tras la difusión de conversaciones compartidas por una amiga.
Un patrón que se repite
El caso de Andrea no es aislado. En los últimos meses, diversas desapariciones de menores que han provocado protestas, bloqueos carreteros y movilización de autoridades han concluido con un mismo desenlace: las adolescentes se ausentaron de manera voluntaria.
Uno de los episodios más representativos ocurrió en marzo de 2025, cuando habitantes de San Pablo Ahuatempan, en el municipio de Santa Isabel Cholula, mantuvieron bloqueada durante 17 horas la vía Atlixcáyotl y la carretera federal Atlixco–Puebla, tras el reporte de desaparición de Miriam Valencia Gallardo, de 14 años, y Victoria Delgado Valencia, de 16.

Aunque inicialmente se habló de un presunto secuestro tras salir de laborar de una estética, la Fiscalía informó posteriormente que ambas jóvenes fueron localizadas con vida en la misma comunidad y que, durante sus entrevistas ministeriales, reconocieron haberse ausentado de manera voluntaria.
Otro caso similar fue el de Guadalupe, una menor de 13 años reportada como no localizada el 24 de febrero de 2025, luego de salir de su domicilio en la colonia El Conde, en la ciudad de Puebla, con destino a la escuela.
Días después, fue localizada en el Centro Histórico en compañía de un joven de 22 años y declaró ante la autoridad que se había ido por voluntad propia.

La mayoría de los casos se resuelve
De acuerdo con cifras dadas a conocer por la Fiscalía de Puebla, entre el 80 y el 88.9 por ciento de las personas localizadas se ausentaron de sus hogares por decisión propia, comúnmente a causa de problemas en el núcleo familiar, violencia intrafamiliar o para irse con amistades o pareja.
En diciembre pasado, el gobernador Alejandro Armenta informó que durante 2025 se reportaron 571 personas desaparecidas en la entidad, de las cuales 483 fueron localizadas, lo que representa una efectividad del 84.5 por ciento en las acciones de búsqueda.
Además, se logró esclarecer el paradero de 89 personas desaparecidas en administraciones anteriores.
Este fenómeno plantea un reto que va más allá de la búsqueda policiaca: la necesidad de fortalecer la prevención, la atención psicológica y el acompañamiento familiar, con el fin de evitar que una ausencia voluntaria vuelva a detonar crisis sociales, bloqueos carreteros y una legítima alarma colectiva.
