Diversos sectores deportivos y sociales han comenzado a impulsar llamados al boicot del próximo Mundial, en protesta contra las políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La controversia surge en medio de un clima de tensión internacional, donde las decisiones del mandatario han generado rechazo en múltiples países y organizaciones.
Los pronunciamientos se han intensificado en las últimas semanas, con voces que advierten que la celebración del torneo en territorio estadounidense podría convertirse en un escenario de confrontación política. Grupos de activistas y representantes de federaciones deportivas han señalado que las medidas impulsadas por Trump vulneran principios de inclusión y respeto, valores fundamentales en el deporte.
Entre las críticas más recurrentes se encuentran las restricciones migratorias y las acciones militares recientes, que han provocado un fuerte cuestionamiento sobre la pertinencia de que Estados Unidos sea sede de un evento de carácter global. Organizaciones internacionales han advertido que la falta de garantías de seguridad y respeto a los derechos humanos podría afectar la participación de selecciones y aficionados.
La polémica también ha alcanzado a dirigentes deportivos, quienes reconocen que el boicot es una posibilidad real si no se generan condiciones adecuadas para la celebración del torneo.
