La escalada militar en Medio Oriente se cobró hoy un saldo trágico: al menos 165 personas murieron, en su mayoría niñas de 7 a 12 años, en el ataque a la escuela primaria para niñas Shajareh Tayyebehen Minab, provincia de Hormozgan, al sur de Irán. Algunos reportes elevan la cifra a 180 víctimas, incluyendo personal docente y administrativo. Además, decenas resultaron heridas (entre 96 y 100, según fuentes locales).
El ataque ocurrió el pasado sábado 28 de febrero, durante los primeros bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, poco después de que iniciaran las clases, destruyendo el edificio escolar. La tragedia ha generado indignación internacional y ha conmocionado a la sociedad iraní.
Hoy se realizó un funeral masivo en Minab, con miles de personas en las calles, consignas contra EE.UU. e Israel y tumbas colectivas en exhibición. Imágenes de madres buscando a sus hijas y retratos de las víctimas circulan en redes sociales, profundizando el impacto de la tragedia.
La UNESCO condenó el ataque como una “grave violación del derecho humanitario internacional”, recordando que los centros educativos son espacios protegidos y esenciales para garantizar el derecho a la educación. Por su parte, tanto Estados Unidos como Israel negaron haber atacado deliberadamente la escuela. Investigaciones preliminares de medios internacionales, como Al Jazeera, sugieren que el targeting podría haber sido intencional, basándose en patrones de misiles detectados.
Este es el incidente más letal de la actual campaña de bombardeos en Irán y ha generado llamados a la justicia internacional. Teherán ha prometido apelar a foros internacionales para responsabilizar a los responsables y garantizar reparación para las familias afectadas.
