La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, compareció ayer ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes en una audiencia tensa y cargada de confrontaciones, centrada en el manejo del Departamento de Justicia de los archivos relacionados con el caso del pederasta convicto Jeffrey Epstein.
La sesión, marcada por acusaciones de mentiras bajo juramento y demandas de disculpas a las víctimas, resaltó la polémica sobre la divulgación de información sensible, incluyendo nombres de asociados de Epstein y posibles vínculos con figuras políticas como el presidente Donald Trump.
Durante la audiencia de más de cuatro horas, Bondi defendió la gestión de los archivos desclasificados por el DOJ, argumentando que cualquier divulgación inadvertida de nombres de víctimas fue corregida rápidamente y que no se justifican investigaciones adicionales.
Sin embargo, legisladores demócratas como Ted Lieu y Jasmine Crockett la confrontaron con evidencia, incluyendo videos de archivo que muestran a Trump socializando con Epstein, y la acusaron de mentir bajo juramento al minimizar el rol de la administración anterior en el caso.
Lieu, visiblemente frustrado, declaró: «Creo que acaba de mentir bajo juramento. Hay amplia evidencia en los archivos de Epstein».
La presencia de sobrevivientes de Epstein en la sala agregó emotividad al debate.
El representante demócrata Jamie Raskin introdujo a las víctimas y cuestionó a Bondi por no haberles ofrecido una disculpa directa, a lo que la fiscal general respondió demandando que los demócratas se disculpen con Trump, calificando las críticas como un «ataque político».
La sesión devino en gritos y un legislador abandonando la sala, con Bondi tildando a un demócrata de «abogado perdedor lavado».
Este testimonio surge en medio de escrutinio sobre la divulgación de millones de documentos de Epstein, que incluyen nombres de figuras prominentes y han reavivado debates sobre justicia para las víctimas.
Bondi insistió en que el DOJ actúa con transparencia, pero críticos como Raskin argumentan que se ha evitado una investigación profunda.
La audiencia, transmitida en vivo, ha generado reacciones divididas en redes sociales, con llamados a mayor accountability en el manejo de casos sensibles.
