Una profunda indignación recorre Chiapas tras confirmarse el feminicidio de Yerli Yaritza, de 18 años, estudiante de enfermería y activista integrante de la Madres Buscadoras de Chiapas. El cuerpo de la joven fue hallado sin vida en su domicilio del barrio Guadalupe Pashilá, en Ocosingo, la madrugada del 22 de noviembre de 2025.
Según la investigación de la Fiscalía General de Chiapas, el presunto responsable del crimen —su pareja sentimental identificado como Brayan Alexis N— fue detenido tras revisarse cámaras de videovigilancia que lo mostraron ingresando y saliendo del domicilio en varias ocasiones, y ya no salir ella con vida.
La necropsia reveló que la causa de muerte fue asfixia por estrangulamiento, lo que llevó a reclasificar el caso como feminicidio; de comprobarse su culpabilidad, el hoy detenido podría enfrentar hasta 100 años de prisión.
Yerli no era solo estudiante: desde 2024 participaba con su madre en la búsqueda de su padre, quien desapareció en abril de ese año. Su labor con Madres Buscadoras de Chiapas la convirtió en una defensora de derechos humanos, comprometida en buscar verdad, justicia y memoria.
Tras conocerse su muerte, reprimidas organizaciones feministas, colectivos civiles y la comunidad estudiantil de la sede de la universidad donde estudiaba convocaron a manifestaciones pacíficas para exigir justicia. Sus compañeras la recuerdan como “una joven con toda la vida por delante”, y reclaman que este crimen no quede impune.
El caso de Yerli Yaritza se suma a la escalada de violencia contra mujeres en Chiapas: con esta muerte ya se contabilizan al menos 26 feminicidios en la entidad en 2025.
Organizaciones defensoras exigen que las autoridades lleven a cabo una investigación con perspectiva de género y debida diligencia, que se reconozca públicamente la labor de quien fue defensora y buscadora, y que se implementen medidas de protección para las mujeres que realizan búsquedas de personas desaparecidas.
