Las aerolíneas mexicanas, junto con la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), hicieron un llamado urgente al diálogo con Estados Unidos tras la amenaza de restricciones por parte de la administración Trump, que contempla vetar vuelos mexicanos y anular la inmunidad antimonopolio de la alianza Delta‑Aeroméxico.
La Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero) afirmó que tales medidas tendrían un “alto impacto para la industria aérea”, afectando la conectividad, el comercio y la competitividad entre ambos países. En un comunicado, destacó la necesidad de avanzar en “soluciones conjuntas con base en el diálogo y la cooperación”.
Por su parte, Peter Cerdá, vicepresidente regional de IATA para América, subrayó la importancia de mantener el mercado aéreo como “motor clave para ambas economías” y urgió a “un diálogo directo entre gobiernos para buscar soluciones equilibradas y constructivas para todos los implicados”.
El origen del conflicto se remonta a decisiones del gobierno mexicano en 2022 y 2023 para descongestionar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y trasladar vuelos de carga al Aeropuerto Felipe Ángeles, lo que Estados Unidos considera una violación al Acuerdo de Transporte Aéreo bilateral de 2015.
Además de posibles vetos a nuevas solicitudes de rutas, las autoridades de Estados Unidos exigen a las aerolíneas mexicanas presentar sus horarios de operaciones antes del 29 de julio y aprobar vuelos chárter con anticipación. También contemplan revocar la inmunidad antimonopolio del acuerdo entre Delta y Aeroméxico, lo que podría afectar hasta 140 000 turistas estadounidenses y 90 000 mexicanos, además de los empleos vinculados.
Canaero e IATA advirtieron que la aviación representa más de 88 000 millones de dólares anuales en aportación al PIB de México y sostiene cerca de 1.8 millones de empleos directos e indirectos. Por ello, señalaron que cualquier acción restrictiva podría tener efectos económicos profundos.
Mientras el gobierno de México sostiene que sus medidas buscan mejorar la seguridad y eficiencia aeroportuaria, las aerolíneas insisten en negociar soluciones técnicas. La industria pide mesas de trabajo bilaterales antes de octubre, cuando entraría en vigor cualquier sanción formal o ajuste de la alianza Delta‑Aeroméxico.
