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mayo 13, 2025
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Mundo Tlatehui: la dádiva como política de gobierno

Hace unos días le platicaba que todavía no llegan ni al primer tercio de gobierno en San Andrés Cholula y la pareja Tlatehui Cuautle ya sueña con la gubernatura de Puebla.

Nada tiene de malo esa aspiración política, aunque cada día que pasa nos enteramos de que ese proyecto político está sustentado en las peores prácticas políticas.

Para ser oposición y ofrecer una oferta política diferente se necesita de mucha solvencia moral y predicar con el ejemplo. Ahí es donde Guadalupe Cuautle Torres se enfrenta al primer problema, ya que su marido Edmundo Tlatehui Percino es el mejor ejemplo de todo lo contrario de esa apuesta.

Gracias a la investigación de la Auditoría Superior del Estado (ASE) sabemos que siete de cada 10 pesos que fueron auditados tienen sospechas de ser utilizado de manera irregular o se pueden catalogar como un quebranto financiero.

Los números son evidentes por sí mismos: En sus dos primeros años como edil (2022-2023), Mundo Tlatehui manejó un presupuesto de egresos total de mil 827.9 millones de pesos, de los cuales 761.8 millones (41%) fueron auditados por la ASE y la investigación arrojó anomalías en la comprobación de 596.5 millones (78.3%).

Al irse más a fondo en esa auditoría aparece un caso realmente escandaloso: la decisión del panista de convertir el dinero público en una dádiva personal.

Me explico: En sus dos primeros años al frente del Ayuntamiento de San Andrés Cholula, las partidas destinadas a “ayudas y apoyos sociales” fueron la puerta giratoria por donde se escurrieron casi 104 millones de pesos sin comprobación, sin control, y sin más justificación que el pretexto de “ayudar a la gente”.

¿Qué halló la ASE? Que 103.9 millones de pesos etiquetados como “ayudas sociales” no tienen sustento documental válido, es decir, no hay recibos firmados, no hay reportes de beneficiarios, no hay evidencia de que ese dinero haya llegado a quien lo necesitaba.

Lo que sí hay es la sospecha generalizada de que este dinero pudo alimentar un sistema paralelo de clientelismo y operación política.

¿A qué se destinaron estos fondos? Supuestamente a apoyar fiestas patronales, actividades comunitarias, juntas auxiliares, colonias y organizaciones. En la práctica, se trató de un sistema informal de lealtades. Dinero público usado para ganar respaldo privado.

Para dimensionar el tamaño del abuso, basta comparar lo observado por la Auditoría con lo invertido por el mismo gobierno de Tlatehui en rubros fundamentales.

• Con los 103.9 millones de pesos mal ejercidos, Tlatehui pudo haber duplicado la inversión en pavimentaciones, drenajes y rehabilitación urbana en zonas marginadas.

• Pudo haber invertido un tercio más en seguridad pública, en un municipio donde la percepción de inseguridad creció, particularmente en zonas comerciales y fraccionamientos de alta densidad.

• Pudo haber fortalecido servicios básicos como recolección de basura, mantenimiento de alumbrado o agua potable.

Pero no lo hizo. Por el contrario, estaríamos frente a una política clientelar de distribuir billetes sin firma, con un apretón de manos y una promesa implícita: “apóyenme cuando se los pida”.

Esto nos lleva a la pregunta: ¿Y así ganó la reelección? (¿Acaso no pasó eso en San Andrés Cholula en 2024?)

Hoy, dentro del PAN poblano, algunos intentan vender a Mundo Tlatehui como “el mejor del mundo”, el orgullo moral del panismo, casi el tatiachca del partido.

A la luz de los datos arrojados por la ASE, la pregunta se impone: ¿en realidad el triunfo de San Andrés fue producto de los resultados de un buen gobierno o de una administración que prefirió repartir dinero discrecional a todos los que pudo?

El viejo dicho asienta que “con dinero baila el perro”, pero en este caso, si ese dinero no se fiscaliza, también bailan las conciencias. ¿Será que Mundo Tlatehui llevó a su partido al triunfo no por su gestión sino por la entregada de cheques en blanco?

Pero si esto no es suficiente para entender la gravedad, tomemos en cuenta otra situación.

La oposición —que tanto acusa a Morena de comprar lealtades con programas sociales— tiene en la gestión de Edmundo Tlatehui a su espejo más cínico. Si los gobiernos de la 4T te compran con programas, los gobiernos del PAN te compran con sobres manila, sin recibo, sin control, sin rubor.

Así pues, San Andrés Cholula es un símbolo de lo que no debe repetirse, de lo que la oposición no debe presumir, de lo que la Auditoría debe investigar… y de lo que los ciudadanos deben castigar.

 

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