La disminución sostenida de la natalidad en México plantea importantes desafíos económicos y sociales para las próximas décadas, advirtieron académicos de la Universidad Iberoamericana Puebla durante un análisis sobre las transformaciones demográficas que experimenta el país.
Los investigadores Ana Gamboa Muñoz y Miguel Calderón Chelius señalaron que la reducción en el número de nacimientos ya es una realidad visible tanto en Puebla como a nivel nacional, fenómeno que tendrá repercusiones en ámbitos como el mercado laboral, los sistemas de salud, las pensiones y la estructura familiar.
De acuerdo con los especialistas, en Puebla la tasa de fecundidad pasó de 3.77 hijos por mujer hace tres décadas a 2.01 en la actualidad, una cifra cercana al nivel mínimo requerido para garantizar el reemplazo generacional.
A nivel nacional, explicaron, México ya se encuentra ligeramente por debajo de dicha tasa, lo que significa que el número de nacimientos comienza a ser insuficiente para compensar el envejecimiento de la población y las defunciones registradas cada año.
Los académicos destacaron que el país atraviesa una transición demográfica acelerada. Según datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, el índice de envejecimiento alcanzó 47.7 por ciento, más del doble de lo registrado en el año 2000.
Las proyecciones indican que para 2050 una de cada cuatro personas en México tendrá más de 60 años de edad, mientras que la esperanza de vida rondará los 80 años. Además, por primera vez desde 1920, la población nacional dejaría de crecer.
Entre las principales causas de la caída en la natalidad, los especialistas mencionaron cambios culturales y sociales que han modificado las decisiones sobre maternidad y paternidad. Entre ellos destacan la priorización de proyectos personales y de pareja, así como las dificultades económicas asociadas con la crianza, la vivienda y la educación.
También señalaron que los avances en materia de salud reproductiva y el acceso a métodos anticonceptivos han permitido que las personas tengan mayor capacidad para decidir cuándo y cuántos hijos desean tener.
A ello se suma un contexto de incertidumbre derivado de factores económicos, ambientales y sociales. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023, el 44 por ciento de las mujeres jóvenes manifestó no tener interés en ser madre.
Los investigadores advirtieron que la disminución de la natalidad traerá consecuencias importantes para la economía nacional. Entre ellas se encuentran una menor disponibilidad de fuerza laboral en el futuro, una reducción potencial de la productividad y mayores presiones financieras sobre los sistemas de pensiones, jubilaciones y atención médica.
En el ámbito social, el envejecimiento poblacional implicará un incremento en la demanda de cuidados para personas adultas mayores y una mayor carga para la población en edad productiva, además de cambios en la estructura familiar y en los roles tradicionales de género.
Ante este panorama, los especialistas consideraron indispensable que las autoridades comiencen a diseñar políticas públicas orientadas a atender los efectos de esta transición demográfica.
Entre las medidas prioritarias mencionaron la creación de infraestructura adaptada para una población más envejecida, la construcción de esquemas sostenibles de retiro y pensiones, así como programas que faciliten la conciliación entre la vida laboral y familiar.
Los académicos concluyeron que la baja natalidad no debe analizarse únicamente como un dato estadístico, sino como un fenómeno que transformará profundamente la organización económica y social del país en las próximas décadas, por lo que requiere atención y planeación desde ahora.
