En medio de críticas por presuntos privilegios, el Senado de la República cerró de manera definitiva su salón de belleza el 16 de febrero de 2026, luego de que fotos y videos filtrados exhibieran su operación dentro de la torre de comisiones.
El espacio, discreto y sin señalización, funcionaba solo en días de sesión con servicios básicos de corte, tinte y peinado, utilizados principalmente por senadoras que agendaban citas vía chat. La polémica escaló tras difundirse imágenes de legisladoras en el sillón de estilismo.
La decisión fue tomada por la Junta de Coordinación Política, presidida por Ignacio Mier, quien afirmó que el servicio no corresponde a las funciones del Senado y contraviene la política de austeridad. “Queda cerrada en definitiva… Deben arreglarse en su casa”, declaró.
Según el legislador, el mobiliario —un sillón, espejo y lavabo valuados en alrededor de 37 mil pesos— era equipo reutilizado y no implicó gasto nuevo. Aseguró que la estilista cobraba directamente a las usuarias y que no se destinaron recursos públicos en esta reapertura, aunque reportes previos mencionaron erogaciones en administraciones anteriores.
El episodio desató memes y cuestionamientos en redes sociales, pero se resolvió en menos de dos semanas con el cierre permanente del servicio, sin planes de reapertura.
