El efectivo sigue siendo el medio de pago preferido en México, pese al avance de las transferencias electrónicas y el auge de las aplicaciones bancarias. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera del INEGI, setenta y tres punto cinco por ciento de los mexicanos utiliza billetes para operaciones superiores a 500 pesos, y en compras menores la cifra aumenta a ochenta y cinco punto dos por ciento.
Esta dependencia explica por qué los delincuentes se concentran en falsificar ciertas denominaciones, en particular el billete de quinientos pesos, que hoy se ubica como la pieza más copiada en el país.
De acuerdo con un reporte de El Economista, la mitad de los billetes falsos detectados en México corresponden a esta denominación. El año 2024 marcó un récord, con sesenta y dos por ciento de participación dentro de las piezas apócrifas identificadas.
En la última década se han decomisado un millón 500 mil copias, cuyo valor conjunto equivale a 758 millones de pesos. En la misma lista destacan los billetes de 200 pesos con 26.2 por ciento y los de cien pesos con 15.8 por ciento.
El problema no es abstracto: comerciantes y cajeros lo viven en el día a día. “Cada vez son más comunes los intentos de pago con billetes falsos de quinientos”, relató Luisa, dueña de una papelería. Alfredo, cajero en un supermercado, confirmó que los intentos con piezas de 200 y 500 pesos son frecuentes.
El fenómeno ha crecido con rapidez. Según Infopoder, entre enero y junio de 2025 se recibieron 150 mil 799 billetes falsos para análisis, lo que representa un aumento de 6.45 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. De ellos, la mayoría fueron nuevamente de quinientos y doscientos pesos, seguidos por los de cien.
Las técnicas empleadas no requieren alta sofisticación: la impresión digital y el offset son las más comunes. Estos métodos permiten replicar con cierta fidelidad los diseños originales, aunque sin alcanzar la calidad de los elementos de seguridad del Banco de México. El abogado Federico Tayara definió esta dinámica como una “carrera de producción” en la que delincuentes y autoridades compiten permanentemente.
Las cifras refuerzan la gravedad del caso. El Informador reportó que los de 500 pesos suman 466 mil 944 ejemplares apócrifos detectados, con un valor equivalente a 233 millones de pesos. Le sigue el billete de 200, con 197 mil piezas falsas, que representan 39 millones. En conjunto, casi 923 mil billetes apócrifos han intentado circular en la economía mexicana durante el periodo más reciente, lo que equivale a trescientos nueve millones de pesos.
El problema también radica en el bajo nivel de revisión ciudadana. Según datos de El CEO, solo 48.7 por ciento de los usuarios revisó la autenticidad de sus billetes en el primer trimestre de 2025, por debajo de 41.9 por ciento que lo hacía un año antes. Banxico, por su parte, recibió 69 mil 783 billetes falsos durante el mismo periodo, de los cuales treinta y ocho mil cuarenta y siete eran de quinientos pesos.
La recomendación oficial es clara: no usar un billete falso para pagar, ya que constituye un delito federal con sanciones de hasta 12 años de prisión. La vía correcta es acudir a cualquier sucursal bancaria. Allí se entrega la pieza y se recibe un comprobante de retención con un folio que permite dar seguimiento. El banco enviará el billete a Banxico, que determinará si es auténtico o no. En el caso de los cajeros automáticos, el plazo para reclamar es de cinco días hábiles.
Banxico aconseja tres pasos sencillos para la verificación inmediata: tocar, para identificar la textura firme y los relieves; mirar, para ubicar la marca de agua, el hilo de seguridad, el número oculto y el folio creciente; y girar, para observar los cambios de color en el hilo dinámico o en la denominación multicolor. El proceso toma apenas unos segundos y puede evitar pérdidas económicas considerables.
