El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un nuevo mensaje de presión hacia Irán al exigir que el gobierno de Teherán actúe “con cordura y rápido” para concretar un acuerdo que permita poner fin al conflicto armado que comenzó en febrero de 2026.
Durante sus declaraciones, Trump aseguró que existe un “gran acuerdo” prácticamente terminado y afirmó que las negociaciones se encuentran en una fase decisiva. Según el mandatario estadounidense, el entendimiento permitiría reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz, limitar el programa nuclear iraní y evitar que Teherán desarrolle armas nucleares.
El republicano también reveló que canceló ataques aéreos previstos contra Irán la noche del 11 de junio debido a los avances alcanzados en las conversaciones diplomáticas, insistiendo en que la paz podría concretarse en cuestión de días.
Sin embargo, la respuesta iraní fue inmediata. Autoridades de Teherán rechazaron que exista un acuerdo definitivo y acusaron a Trump de presentar una versión distorsionada de las negociaciones. El gobierno iraní sostiene que el diálogo continúa, pero que todavía persisten diferencias importantes para alcanzar un pacto final.
Las declaraciones ocurren en un contexto de alta tensión internacional. Mientras Trump combina advertencias y mensajes optimistas para acelerar las negociaciones, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mantiene su postura de rechazo absoluto a cualquier escenario que permita a Irán desarrollar capacidad nuclear.
Aunque las conversaciones avanzan, el escenario sigue siendo incierto. El alto al fuego permanece frágil y la desconfianza entre las partes continúa marcando un proceso diplomático que podría definir el futuro de la estabilidad en Medio Oriente durante las próximas semanas.
