El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó duras críticas contra el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX 2026, encabezado por el artista puertorriqueño Bad Bunny, durante el partido disputado el pasado 8 de febrero.
A través de una publicación en su red Truth Social, difundida minutos después del performance, Trump calificó el show como “absolutamente terrible” y “uno de los peores de la historia”. En su mensaje, aseguró que la presentación “no tiene sentido”, es “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos” y que no representa los estándares de “éxito, creatividad o excelencia” del país.
“Nadie entiende una palabra de lo que este tipo está diciendo y el baile es repugnante, especialmente para los niños que están viendo el Super Bowl en todo Estados Unidos y en el mundo”, escribió Trump, quien además describió el espectáculo como “una bofetada a nuestro país”.
Las críticas no fueron aisladas. En enero pasado, en una entrevista con el New York Post, Trump ya había adelantado que no asistiría al Super Bowl al considerar que el evento estaba “demasiado lejos”, y se declaró abiertamente en contra de artistas como Bad Bunny y Green Day, quienes participaron en el evento, acusándolos de “sembrar odio”.
Llamó la atención que el exmandatario no felicitara públicamente a los Seattle Seahawks, campeones del Super Bowl tras vencer 29-13 a los New England Patriots, ni comentara el desarrollo del partido. El mensaje oficial difundido desde la Casa Blanca se limitó a una felicitación neutral a ambos equipos, sin hacer referencia alguna al espectáculo de medio tiempo.
Las declaraciones de Trump provocaron una fuerte polarización en redes sociales. Mientras algunos usuarios respaldaron sus palabras al considerar que defendía “valores tradicionales estadounidenses”, otros las interpretaron como un ataque directo a la diversidad cultural, a la comunidad latina y al uso del español en uno de los escenarios mediáticos más importantes del mundo.
El show de Bad Bunny, que destacó precisamente por su interpretación en español y su mensaje de unidad continental, se convirtió así en un nuevo punto de confrontación política y cultural en el debate público estadounidense.
