La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se ubicó en el primer lugar del ranking de imagen de mandatarios latinoamericanos correspondiente a septiembre de 2026, elaborado por la consultora argentina CB Global Data.
De acuerdo con la medición, Sheinbaum obtuvo 69% de imagen positiva, mientras que 28.3% de las personas consultadas expresó una valoración negativa y 2.7% se ubicó en la categoría de “no sabe” o no respondió.
El resultado representa un incremento de 2.5 puntos porcentuales respecto a agosto, cuando la mandataria mexicana registró 66.5% de imagen positiva.
Con este avance, Sheinbaum desplazó del primer lugar al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien pasó de 68.7% en agosto a 66.2% en septiembre, una disminución de 2.5 puntos.
El tercer lugar correspondió al mandatario de Colombia, Abelardo de la Espriella, con 53.6% de imagen positiva. Le siguieron Keiko Fujimori, de Perú, con 52.4%; Luis Abinader, de República Dominicana, con 50.8%; Laura Fernández, de Costa Rica, con 49.7%, y Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, con 48.5%.
Entre los principales movimientos de la medición destaca el avance de Luis Abinader, quien aumentó 2.7 puntos respecto al mes anterior, mientras que Rodrigo Paz, de Bolivia, registró la mayor caída, con 8.9 puntos menos, para ubicarse en 41.6% de imagen positiva.
En la parte baja de la clasificación aparecen José Raúl Mulino, de Panamá, con 32.1%; Delcy Rodríguez, de Venezuela, con 28.8%, y Bernardo Arévalo, de Guatemala, con 28.2%, este último con 67.3% de imagen negativa.
El estudio fue levantado entre el 7 y el 11 de septiembre de 2026 entre personas mayores de 18 años en 18 países de América Latina. En México participaron 4 mil 114 personas, de acuerdo con la ficha técnica difundida junto con la medición.
Una medición de percepción
El ranking mide la imagen positiva y negativa de los mandatarios en sus respectivos países, por lo que no representa una votación conjunta de toda América Latina ni constituye una evaluación objetiva del desempeño de los gobiernos.
Además, sus resultados no deben confundirse con otras encuestas realizadas en el mismo periodo. Por ejemplo, una medición de Atlas Intel reportó una cifra diferente para Sheinbaum, debido a que utiliza una metodología distinta.
Los resultados, por tanto, describen la percepción registrada durante el periodo de levantamiento y no constituyen un pronóstico electoral.
