La mandataria dijo que México mantiene protocolos claros sobre la actuación de agentes extranjeros y que cualquier colaboración en materia de seguridad se realizará dentro del marco constitucional y bajo la Ley Nacional de Seguridad.
En ese contexto, insistió en que la cooperación con Washington se centrará únicamente en el intercambio de información, capacitación y en un nuevo programa conjunto que sustituirá al Entendimiento Bicentenario. Incluso, señaló que personal estadounidense podría ser capacitado en el Plan DN-III-E.
“Quedó muy claro en el programa, que dice que los gobiernos de México y Estados Unidos reafirman su cooperación en materia de seguridad, la cual se basa en los principios de reciprocidad, es decir, que es de un lado y del otro respeto a la soberanía e integridad territorial. Para nosotros pues es fundamental que quedara claro. Responsabilidad compartida”, señaló.
Durante la reunión, Sheinbaum y Rubio abordaron la situación de capos extraditados y el interés de México en recuperar a delincuentes detenidos en prisiones estadounidenses. Entre los casos revisados, Sheinbaum reconoció que apareció el de Ismael “El Mayo” Zambada, cuya captura generó violencia en Sinaloa, aunque sin que se llegara a resoluciones específicas.
“También hablamos de algunos objetivos que nosotros queremos que se extraditen de allá para acá y sobre la decisión sobre enviar a una persona a Estados Unidos, sea por la Ley Nacional de Seguridad o por extradición, son decisiones soberanas bajo beneficios de la seguridad y la paz de nuestro país”, afirmó.
Además de los acuerdos alcanzados con el funcionario estadounidense, Sheinbaum aprovechó para responder a las críticas de la oposición.
Cuestionó particularmente a Alejandro “Alito” Moreno, dirigente del PRI, quien desde Washington acusó al gobierno mexicano de vínculos con el narcotráfico. Según la mandataria, mientras en foros internacionales se buscaba instalar ese discurso, el propio secretario de Estado estadounidense reconoció los avances en la cooperación bilateral y el trabajo contra la delincuencia organizada.
Sheinbaum también mencionó a otros opositores, como el exsenador Roberto Gil Zuarth, que han utilizado declaraciones en medios para cuestionar a su administración, con lo cual dijo que la campaña «narcopresidenta», en este contexto es la muestra de que «se les cayó el teatrito».
Aseguró que esos señalamientos no buscan otra cosa que desprestigiar al gobierno y generar una percepción negativa, aun cuando en los hechos se han generado acuerdos de seguridad.
«Fíjense lo que hubiera querido la oposición, la derecha, los conservadores. ¿Qué hubieran querido? Que no hubiera un acuerdo, un entendimiento. Estaban así: ‘Ay, que le vaya re-mal a la presidenta, por favor. Que vengan a regañarla o que vengan a decirle que la lista de los políticos que están vinculados ¿No? así estaban. Eso es lo que se dedican a decir los comentócratas», apuntó la presidenta.
