La riqueza en los tiempos del neoliberalismo abarcaba todo. Eran los tiempos en que la clase política era la clase empresarial.
Y ese grupo puso sus ojos en una de las mayores riquezas de México: el agua.
Ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo lo que pocos: destapó la cloaca.
Una cloaca que llevó a manos privadas, manos de políticos, pozos, lagunas, lagos.
“Hemos encontrado —ya va a ir saliendo poco a poco—, en lugares de la mayor escasez de agua, políticos del pasado que tienen lagunas; empresarios de muy alto nivel que sin permiso tienen en sus espacios particulares lagunas, lagos, pozos, presas, ¡presas!”, afirmó en la principal tribuna del país.
Todo comenzó con la revisión de las más de 260 mil concesiones que existen en el país. Una cosa llevó a otra hasta descubrir la privatización.
Por eso, dijo, no es casual que al inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador se quemó un piso completo de la Comisión Nacional del Agua, donde se resguardaban todos los expedientes de concesiones: “Hay muchos intereses de por medio”.
A pesar de eso, la presidenta, con su característico tono pausado, dejó en el aire una aseveración para esos políticos-empresarios beneficiados en el neoliberalismo: “Está en procedimiento administrativo, porque se van a recuperar, en el marco de la ley, pero se van a recuperar”.
La mandataria explicó que muchas de estas concesiones fueron otorgadas bajo el esquema de privatización impulsado en los años 90, cuando “el agua dejó de ser un derecho y se convirtió en mercancía”.
Es por ello que, no tardó en advertir que se están recuperando volúmenes no utilizados o indebidamente explotados por privados, y se ha hecho un llamado a la devolución voluntaria como un acto de justicia social que necesita el país.
La reingeniería
Este miércoles, Claudia Sheinbaum anunció una profunda reconfiguración en la política hídrica nacional, mediante una estrategia orientada a revisar el uso y destino de las concesiones de agua, pues muchas han sido aprovechadas de forma irregular por empresarios y políticos poderosos, en violación de su propósito original.
“No puede ser que la gente no tenga agua en un municipio y una persona tenga, para su propio beneficio, toda el agua. Todo se va a revisar en el marco de la ley”, sentenció.
El nuevo enfoque, explicó, busca restituir el derecho de acceso al agua a comunidades que hoy enfrentan condiciones de escasez extrema, muchas veces agravadas por el uso discrecional del recurso por particulares.
El director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales López, detalló que tan sólo en 2025 se destinarán 30 mil 885 millones de pesos a 37 proyectos hídricos en todo el país, con una inversión acumulada de 186 mil 567 millones a lo largo del sexenio.
Además de generar más de 65 mil empleos directos, las obras impactarán las 32 entidades con proyectos que incluyen plantas desaladoras, acueductos, presas y acciones de saneamiento de ríos, como el Atoyac, Lerma-Santiago y Tula, los tres más contaminados del país.
Uno de los focos del anuncio fue el Programa Nacional de Tecnificación, que busca intervenir 17 distritos de riego, incluidos nuevos puntos en Michoacán, Sonora y Tamaulipas, por instrucciones directas de la presidenta.
#Local 😲 | Anuncian Nuevo Distrito para el Río Mayo.
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— NoPasaNadaMX (@NoPasaNada_mx) May 1, 2025
En Tabasco, las obras se enfocarán en infraestructura parcelaria para asegurar el abasto en épocas secas. Pero el plan no se detiene ahí: Proagua, orientado a drenaje, potabilización y tratamiento, seguirá trabajando codo a codo con estados y municipios.
Además, se reactivará con fuerza el Programa de Subsidios Hidroagrícolas, que con más de mil 650 millones de pesos pretende transformar el campo.
Entre las acciones inmediatas que se adelantarán en 2025 destaca la construcción de la desaladora de Rosarito, en Baja California, el acueducto de Colima y la presa El Tunal en Durango. También habrá una inversión de 3 mil 800 millones en mantenimiento de presas, compuertas y acueductos.
Y como un símbolo potente de esta nueva etapa, la Conagua arrancará con mil 100 millones de pesos la restauración de los tres ríos más contaminados del país: Tula, Atoyac y Lerma-Santiago, una deuda ambiental histórica que ahora parece entrar, por fin, en etapa de cobro.
Desde la tribuna, la presidenta Sheinbaum apuntó que esta inversión hídrica no solo busca “resolver el presente”, sino construir “un país preparado para el futuro”.
