La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la difusión de los recientes señalamientos sobre presuntas irregularidades en el Instituto Nacional Electoral (INE) tiene como propósito debilitar políticamente al movimiento que llegó al poder en 2018.
Durante la conferencia mañanera de este viernes 6 de noviembre, desde Palacio Nacional, la mandataria sostuvo que las revelaciones sobre contratos y los cuestionamientos relacionados con la gestión de Guadalupe Taddei buscan afectar a su movimiento.
“Todo esto que salió tenía un objetivo de afectar al movimiento al que representamos, que llegó al poder en 2018. Ese es el objetivo. Nada más que al gobierno, mientras no traiciona al pueblo, el pueblo lo defiende”, expresó.
Sus declaraciones se dieron en medio de la polémica por los contratos otorgados a empresas vinculadas con los hermanos Hernández Casillas, que habrían recibido adjudicaciones por entre 2 mil 600 y 2 mil 740 millones de pesos durante varios años.
Sheinbaum insistió en que el INE debe someterse a un proceso de revisión y transparencia, al reiterar su postura de que “el INE sí se tiene que sanear”, en contraste con la consigna opositora de “El INE no se toca”.
También señaló a exfuncionarios electorales, entre ellos Lorenzo Córdova y Edmundo Jacobo Molina, por sus presuntos vínculos con el partido Somos, mientras sostuvo que los problemas en las contrataciones del organismo vienen de administraciones anteriores y no comenzaron con la gestión de Taddei.
En paralelo, la Auditoría Superior de la Federación revisa contratos del organismo electoral y Somos anunció que prepara acciones legales contra Sheinbaum y la secretaria Anticorrupción, Raquel Buenrostro, por considerar que sus declaraciones constituyen difamación y daño moral.
La controversia mantiene bajo escrutinio los mecanismos de contratación del INE y ha abierto un nuevo frente de confrontación entre el Gobierno federal, antiguos funcionarios electorales y actores de oposición.
