El Senado de la República guardó un minuto de silencio y otro de aplausos por el fallecimiento de Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, ocurrido el 21 de abril. El pontífice argentino fue el Papa número 266 de la Iglesia Católica y jefe de Estado del Vaticano.
El presidente de la Mesa Directiva, Gerardo Fernández Noroña, ofreció condolencias a nombre del Senado por la muerte del líder católico, a quien calificó como “un gran humanista”. En tribuna, destacó que el Papa actuó siempre en congruencia con sus principios, al colocarse del lado de los humildes, perseguidos, discriminados y olvidados.
Fernández Noroña resaltó que el pontífice combatió la misoginia y la homofobia dentro de la Iglesia. Añadió que, en su encíclica Fratelli Tutti, emitió una crítica severa al modelo económico global, condenó la explotación, la acumulación de riqueza, la destrucción ambiental y la desigualdad. Subrayó también que fue uno de los pocos jefes de Estado que denunció el genocidio contra el pueblo palestino.
“En verdad es una gran pérdida, sin exagerar, para la humanidad. Un gran ser humano, un gran político, un gran servidor del pueblo y de quienes abrazan el catolicismo dentro de sus creencias. Larga vida al Papa Francisco”, expresó Fernández Noroña.
Desde la bancada del PRI, la senadora Claudia Anaya Mora externó su solidaridad con los fieles católicos por la pérdida de su líder. Reconoció el “gran trabajo” del Papa al frente de la Iglesia y como jefe de Estado. Confió en que el sucesor del pontífice sea un líder que fomente la paz, algo que consideró urgente en el contexto actual.
En representación de Acción Nacional, el senador Miguel Márquez Márquez lamentó la pérdida de un líder moral de talla global. Señaló que el Papa dejó una huella profunda por su cercanía con los más vulnerables y su capacidad para tender puentes y derribar muros.
La senadora Martha Lucía Micher Camarena, de Morena, dirigió su pésame a la orden de los Jesuitas, a la que perteneció el pontífice. Lo describió como un hombre sencillo y austero, que impulsó una mayor inclusión de las mujeres en la Iglesia. Recordó también que, si bien el Papa no respaldaba el aborto, defendía que no se criminalizara a las mujeres que optaran por interrumpir un embarazo.
El Senado coincidió en destacar la figura de Francisco como un guía espiritual y político que promovió valores de justicia, inclusión y fraternidad. Su legado fue recordado como una inspiración más allá de las fronteras religiosas y políticas.
