El Senado de Paraguay pidió al presidente Santiago Peña fijar una postura firme frente a las declaraciones de su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien aseguró que Paraguay inició la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870). Legisladores consideraron que el silencio del Gobierno resulta «vergonzoso» y exigieron una respuesta institucional.
Durante la sesión, senadores de oposición y del oficialismo disidente señalaron que las afirmaciones de Lula distorsionan la historia y afectan la memoria colectiva del pueblo paraguayo. Además, cuestionaron que la Cancillería no haya reaccionado con la misma rapidez que en otras controversias recientes.
Los legisladores compararon el caso con la respuesta que el Gobierno de Santiago Peña dio tras los comentarios de la senadora Celeste Amarilla contra el futbolista francés Kylian Mbappé durante el Mundial de 2026, episodio en el que hubo pronunciamientos oficiales y gestiones diplomáticas.
El senador Rafael Filizzola sostuvo que Paraguay no fue el país que inició el conflicto, mientras que Mario Varela pidió una respuesta «respetuosa, pero firme», tomando en cuenta la importancia de la relación bilateral con Brasil y temas estratégicos como Itaipú. Por su parte, Éver Villalba criticó lo que calificó como un «patriotismo selectivo» y demandó coherencia en la defensa de la historia nacional.
La controversia ha reavivado el debate sobre la interpretación histórica de la Guerra de la Triple Alianza y ha incrementado la presión sobre el Gobierno paraguayo para emitir una posición oficial frente a las declaraciones del mandatario brasileño.
