La forma en que la presidenta municipal de San Andrés Cholula, Guadalupe Cuautle Torres, se ha conducido respecto a la muerte de Laura Nayeli durante el torneo de crossfit “Cholula Games 2025”, coorganizado por la gestión cholulteca y la empresa Kraken Fitness Asociados, no solo raya en la indolencia, sino que asoma una sospechosa actitud de encubrimiento ante las denuncias, igual de graves, sobre fallas en la atención médica que recibió la atleta.
Tras ocurrir el desvanecimiento de la deportista el 2 de mayo pasado, poco a poco los participantes y usuarios de redes sociales se encargaron de informar sobre lo que realmente había ocurrido e hicieron énfasis en el ocultamiento deliberado de información por parte de la empresa y el gobierno cholulteca.
El primer posicionamiento lo hizo Kraken Fitness, a través de las redes sociales oficiales de “Cholula Games 2025”, pero fue hasta un día después y se redujo a un escueto comentario en el sentido de que la atleta había recibido atención médica y había sido hospitalizada.
La reducida información generó la ira de participantes, testigos y usuarios de redes sociales, quienes de inmediato exhibieron las fallas en el protocolo de atención médica: “extremadamente lenta y desorganizada”, sin acceso rápido para ambulancias; la máquina de respiración/oxigenación en la ambulancia no estaba conectada al momento de ser requerida de urgencia.
Fue tal el fracaso que la doctora Daniela Castruita tuvo que intervenir en los trabajos de atención pese a que ella solo había acudido al evento como espectadora.
Las condenas y denuncias se difundieron a raudales, así como la exigencia de que los organizadores del evento recibieran un castigo ejemplar.
¿Qué ocurrió? Nada.
Fue hasta casi 76 horas después del incidente y con el escándalo encima que el gobierno de Guadalupe Cuautle se vio obligado a fijar una postura pública. El comunicado oficial se convirtió en el mejor ejemplo de lo que no se debe hacer en una crisis de gobierno.
Por ejemplo, intentaron frenar el caudal de denuncias sobre la negligencia en la atención médica a la deportista con una sola frase: “De acuerdo con la información proporcionada por el comité organizador Cholula Games, durante el evento, Laura Nayeli presentó complicaciones respiratorias, por lo que recibió atención médica inmediata por parte del personal paramédico y fue trasladada a una clínica del IMSS en San Pedro Cholula”.
El comunicado omite que el Ayuntamiento de San Andrés Cholula también fue coorganizador del evento y su postura se reduce a creer los dichos de un comité -del que no se sabe si había autoridades municipales involucradas- que estaba en la mira por sospechas de negligencia en la atención de Laura Nayeli.
Eso nos lleva a la pregunta: ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de la empresa Kraken Fitness Asociados y hasta dónde la del Ayuntamiento de San Andrés Cholula que, en sus redes sociales oficiales, se atribuyó el papel de coorganizador?
Pero eso no es todo. Lo terrible del documento viene a continuación cuando se sugiere que la causa de la muerte pudo haber sido responsabilidad de los familiares de la deportista.
“Posteriormente, a solicitud de su padre (de Laura Nayeli) fue llevada a un hospital privado, donde lamentablemente su estado de salud se agravó, provocando su fallecimiento”, asienta el texto de marras.
¿Si no hubieran retirado a Laura Nayeli del IMSS para llevarla a un nosocomio particular, entonces, seguiría viva? ¿Cuál es el sustento médico para basarse en esa afirmación? ¿Qué ocurrió en un nosocomio y en el otro? ¿Qué intentaron explicar los sesudos asesores en comunicación de la Comuna cholulteca?
Luego, en un afán de presentar a una alcaldesa empática con la tragedia, el escrito reproduce una cita en la Guadalupe Cuautle dice ofrecer su “apoyo total” y su “más sincero pésame” a la familia, amistades y seres queridos de la atleta.
El problema es que líneas antes, el propio documento da cuenta que no hubo ningún tipo de contacto personal de la alcaldesa con la familia. A lo sumo, instruyó a sus subordinados a establecer “un canal de comunicación cercano con los familiares de Nayeli, a fin de brindar el acompañamiento y apoyo necesario dentro del marco de nuestras atribuciones”.
Sí, leyó bien, brindaron un apoyo “dentro del marco de nuestras atribuciones”. No fue total como aseguraba la presidenta.
Por si este concierto de torpezas e indolencia no fueran suficientes, el Ayuntamiento de San Andrés Cholula evadió el tema toral en el fallecimiento de Laura Nayeli: ¿Hubo o no negligencia médica en la atención primaria?
Para contestar a esa pregunta, ya lo vimos, la gestión de Guadalupe Cuautle se basó en el dicho de los organizadores y no en una profunda o exhaustiva investigación que deslindara responsabilidades.
¿Por qué no investigó la situación el Ayuntamiento de San Andrés Cholula pese a que había una muerte de por medio? Esa es la pregunta sin respuesta hasta el momento.
La sospechosa decisión de hacerle caso a dichos y no basar su actuación en los resultados de una investigación de rigor abre la pauta a creer que existiera algún tipo de encubrimiento, por decir lo menos.
Y es que una investigación del caso ofrecería datos veraces para hacer frente al caudal de denuncias que surgieron por parte de testigos del evento. Si no hubo negligencia, la pesquisa lo demostraría y el Ayuntamiento podría eliminar cualquier sospecha.
Al recurrir a la vía fácil e intentar dar un rápido carpetazo al asunto -hacer como si nada hubiera pasado-, la gestión de Guadalupe Cuautle se hundió en su propio fango.
Mientras no haya una explicación convincente, producto de una investigación de rigor, nos quedamos con las palabras de Gustavo Ariza Salvatori, exdirector de Protección Civil municipal en Puebla, quien posteó en su red social X:
“Muere participante en el Cholula Games 2025; no sirvió el equipo de emergencia y Nayeli perdió la vida… lo mismo de siempre, no quieren gastar en verdaderos servicios médicos por intentar bajar todos los costos y obtener más ganancias, y la autoridad de simples espectadores o incluso recomendando servicios chafas”.
¿Será?











