El gobierno de México endureció su postura frente al caso de Rubén Rocha Moya. La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó este martes que no se aceptará ninguna acción judicial contra el exmandatario sinaloense mientras Estados Unidos no aporte pruebas contundentes que respalden sus señalamientos.
Desde Palacio Nacional, la mandataria precisó que la petición enviada por autoridades estadounidenses corresponde únicamente a una solicitud de detención con fines de extradición y no a un procedimiento formal, por lo que descartó que exista un plazo inmediato para resolver el caso.
Sheinbaum sostuvo que la Fiscalía General de la República debe contar con elementos probatorios suficientes para abrir una investigación o determinar cualquier medida legal.
Además, recordó que Estados Unidos ha negado decenas de solicitudes de extradición promovidas por México por falta de evidencias, por lo que el principio será el mismo: sin pruebas no habrá actuación.
Rocha Moya fue señalado por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York por supuestos nexos con “Los Chapitos”, una acusación que el gobernador con licencia ha negado públicamente. Incluso, ya acudió a rendir declaración ante la FGR.
La administración federal insiste en que el caso debe resolverse con base en pruebas y procedimientos legales, rechazando cualquier medida provisional que no esté sustentada jurídicamente.
