La Secretaría de Salud informó que México se ubica entre los primeros lugares a nivel mundial en consumo de refrescos, con un promedio de 166 litros por persona al año, cifra que duplica el consumo registrado en países como Estados Unidos y que supera ampliamente los estándares recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De acuerdo con la dependencia, este hábito de consumo representa un problema de salud pública, ya que se relaciona directamente con el aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes tipo 2, hipertensión y males cardiovasculares, que se han convertido en las principales causas de mortalidad en el país.
Especialistas en salud pública señalaron que el alto consumo de refrescos está vinculado a factores culturales, económicos y de disponibilidad en todo el territorio nacional, lo que facilita el acceso incluso en comunidades rurales. Asimismo, alertaron que la ingesta de estas bebidas azucaradas comienza desde edades tempranas, lo que aumenta la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes a desarrollar padecimientos a lo largo de su vida.
Las autoridades sanitarias destacaron que, pese a la implementación del impuesto a las bebidas azucaradas desde 2014, el consumo no ha disminuido de manera significativa. Según cifras oficiales, más del 70% de los adultos en México presentan sobrepeso u obesidad, condiciones que se ven agravadas por la alta ingesta de refrescos.
Ante esta situación, la Secretaría de Salud reiteró la necesidad de fortalecer campañas de concientización, reforzar políticas públicas y fomentar el acceso a alternativas más saludables como el agua potable. También subrayó que la prevención y la reducción en el consumo de refrescos son clave para revertir los índices actuales de enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida de la población mexicana.
