Con 121 votos a favor y sin oposición, el Senado de la República aprobó este miércoles la reforma constitucional que reducirá la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales, una medida que impactará directamente a más de 20 millones de trabajadores formales.
La reforma, que modifica el Artículo 123 de la Constitución, plantea una implementación escalonada para permitir la adaptación de empresas y sectores productivos. En 2026 se mantendrá la jornada actual como etapa de transición; en 2027 disminuirá a 46 horas; en 2028 a 44; en 2029 a 42; y será hasta 2030 cuando quede establecida definitivamente en 40 horas semanales.
El dictamen establece que no habrá reducción salarial, por lo que los trabajadores conservarán sus ingresos actuales. El objetivo es equilibrar vida laboral y personal, fortalecer la salud mental y elevar la productividad sin afectar la estabilidad económica.
Especialistas han señalado que la medida coloca a México en la tendencia internacional de reducción de jornadas laborales, adoptada en diversos países como estrategia para mejorar el bienestar y eficiencia en el trabajo.
Durante el debate, legisladores de oposición propusieron que se incluyeran dos días obligatorios de descanso semanal; sin embargo, la versión aprobada mantiene un solo día de descanso obligatorio, que podrá acordarse entre empleadores y trabajadores.
La reforma fue avalada previamente en comisiones por unanimidad y ahora será enviada a la Cámara de Diputados para su análisis. De obtener luz verde, su publicación en el Diario Oficial marcará el inicio formal de una transformación gradual del modelo laboral mexicano.
La discusión de fondo ahora girará en torno a cómo sectores empresariales, microempresas y empleadores ajustarán esquemas operativos para cumplir con el nuevo marco constitucional en los próximos años.
