Irán suspendió de facto las negociaciones directas con Estados Unidos y condicionó la reapertura del Estrecho de Ormuz a que Washington cumpla una serie de exigencias, en medio de las tensiones derivadas de los recientes enfrentamientos entre ambos países.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohammad Baqer Zolqadr, y el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, señalaron que actualmente no existen negociaciones directas con Washington. Según su postura, únicamente se mantienen intercambios de mensajes mediante intermediarios.
Teherán sostiene que el estrecho permanecerá cerrado hasta que Estados Unidos modifique lo que considera una política de agresión y cumpla los compromisos establecidos en el memorando de entendimiento alcanzado en junio de 2026.
Entre las principales condiciones planteadas por Irán se encuentran el fin permanente de las hostilidades contra su territorio y sus aliados; el levantamiento del bloqueo naval estadounidense; la retirada de las fuerzas militares estadounidenses de las inmediaciones de Irán; el pago de una indemnización por los daños ocasionados durante los conflictos recientes; el levantamiento de las sanciones y la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero.
El Estrecho de Ormuz representa una de las principales rutas energéticas del mundo, por donde transita una parte importante del petróleo y gas que abastece los mercados internacionales. Por ello, cualquier restricción prolongada al paso marítimo genera preocupación por sus posibles efectos en los precios y el suministro energético global.
Aunque Irán mantiene conversaciones paralelas con Omán para desarrollar alternativas marítimas, su gobierno ha dejado claro que la reapertura plena del estrecho dependerá de un cambio en la posición de Washington.
Por su parte, la administración de Donald Trump mantiene una postura firme frente a las exigencias iraníes, por lo que, hasta ahora, no se vislumbra un acuerdo inmediato que permita reactivar las negociaciones directas entre ambos países.
