Con 16 votos a favor, ninguno en contra y siete abstenciones, el Parlamento de Groenlandia aprobó el acuerdo de seguridad suscrito con Dinamarca y Estados Unidos, una decisión que permitirá reforzar la infraestructura militar estadounidense en la isla, pero sin modificar formalmente su soberanía.
El convenio, avalado este martes 3 de noviembre, actualiza el acuerdo de defensa de 1951 y contempla nuevas instalaciones militares en Narsarsuaq y Mestersvig, además de la ampliación y modernización de la base espacial de Pituffik, conocida anteriormente como Thule. También abre la posibilidad de desplegar el sistema de defensa antimisiles Cúpula Dorada, una de las apuestas estratégicas del presidente Donald Trump.
El documento fue firmado el pasado 22 de septiembre en Nueva York por Trump, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, y el jefe de Gobierno groenlandés, Jens-Frederik Nielsen. Entre sus disposiciones mantiene el reconocimiento de la soberanía danesa y el derecho de autodeterminación de Groenlandia, incluso si en el futuro decide independizarse.
🌎 ¡Groenlandia abre la puerta a una mayor presencia militar de EE.UU.!
Su Parlamento aprobó por 16 votos a favor y 7 abstenciones un acuerdo de seguridad con Washington y Dinamarca que contempla nuevas áreas de defensa y la posible instalación del escudo antimisiles Cúpula Dorada de Trump.
El pacto también mantiene la soberanía danesa y el derecho de autodeterminación de la isla, pero aún necesita el aval del Parlamento de Dinamarca. 🇺🇸🇬🇱
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— Desde La Silla (@desde_lasilla) November 4, 2026
Asimismo, establece límites a la presencia militar y a las inversiones de países que no forman parte de la OTAN, una medida dirigida principalmente a contener la influencia de China y Rusia en una región de creciente importancia geopolítica.
La decisión representa un avance para Washington después de meses de fricciones, marcados por las amenazas de Trump de tomar el control de Groenlandia por razones de seguridad nacional y por el interés estratégico de Estados Unidos en el Ártico. Con este pacto, el gobierno estadounidense amplía su capacidad militar sin que la isla pase a su control.
La aprobación no estuvo exenta de críticas. El partido opositor Naleraq consideró insuficientes los beneficios económicos del acuerdo y planteó la necesidad de realizar un referéndum. Su intento de impulsar una moción de censura tampoco prosperó.
Aunque el Inatsisartut ya dio su aval, el proceso todavía debe superar el trámite legislativo en Dinamarca. La primera lectura está prevista alrededor del 11 de noviembre y la votación final para el 19 de ese mes. Después de su aprobación y de la correspondiente notificación diplomática a Washington, el acuerdo podrá entrar en vigor, sin requerir autorización del Senado estadounidense por su carácter ejecutivo.
