La industria refresquera mexicana alcanzó un acuerdo con el gobierno federal para reducir el contenido calórico de sus productos y fomentar el consumo de versiones sin azúcar. La medida surge en respuesta al aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), aplicado a bebidas azucaradas, y busca mitigar los efectos del consumo excesivo de refrescos entre la población.
El compromiso fue anunciado en la Cámara de Diputados por el subsecretario de Salud, Eduardo Clark, y representantes de la industria. En conferencia de prensa, se informó que Coca-Cola México reducirá en 30 por ciento las calorías por litro en sus principales presentaciones, comenzando por las botellas grandes. La meta es que en el plazo de un año, el 70 por ciento del volumen de ventas corresponda a productos reformulados con menos azúcar.
Ajuste fiscal y coordinación con el Congreso
Tras conocerse el acuerdo, la bancada de Morena adelantó que presentará una iniciativa para disminuir el IEPS de 3.08 a 1.5 pesos por litro en las bebidas sin calorías, light o zero, como un incentivo fiscal que acompañe los compromisos empresariales.
“El objetivo es recomponer la relación con el sector económico y estimular prácticas responsables”, declaró el coordinador parlamentario Ricardo Monreal ante el pleno. Con ello, el Congreso busca equilibrar la carga impositiva y reconocer los esfuerzos de reformulación que promueven alternativas más saludables.
La presidenta Claudia Sheinbaum había adelantado horas antes que los empresarios refresqueros presentarían un plan para reducir la cantidad de azúcar en sus productos. El anuncio oficial confirmó la intención del gobierno de acompañar al sector privado en la transición hacia un modelo de producción menos nocivo para la salud pública.
Publicidad y precios con enfoque en salud
Entre los compromisos adquiridos, las empresas se comprometieron a no incluir menores de 16 años en su publicidad y a priorizar la promoción de las versiones sin azúcar sobre las tradicionales. Además, buscarán que las bebidas sin calorías tengan un precio menor que sus equivalentes azucaradas, con el fin de favorecer decisiones de consumo informadas.
El representante de Coca-Cola México, Patricio Caso Prado, explicó que el sistema de distribución trabajará con los canales comerciales y las autoridades para garantizar el respeto a los precios diferenciados. “Queremos que el consumidor tenga incentivos claros para elegir mejor. Si la versión sin azúcar cuesta menos, será más fácil migrar hacia opciones saludables”, señaló.
Acción coordinada con la Secretaría de Salud
El acuerdo incluye la creación de una mesa de trabajo permanente entre las empresas y la Secretaría de Salud, con el objetivo de desarrollar proyectos piloto que fomenten la reducción de consumo calórico y la educación nutricional. “Estos compromisos no son coercitivos, son de buena voluntad”, precisó Clark. “Confiamos en que derivarán en una mejor salud pública”.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), México es uno de los países con mayor consumo de refrescos en el mundo, con un promedio de 163 litros por persona al año. La cifra está directamente asociada al incremento de sobrepeso, obesidad y diabetes que afecta a más del 70 por ciento de la población.
El gobierno busca que este primer acuerdo marque un precedente para que otras empresas del sector se sumen y modifiquen sus fórmulas. Las autoridades destacaron que el objetivo no es prohibir, sino transformar la oferta de productos hacia un entorno alimentario más equilibrado.
