La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que su gobierno enviará esta semana una delegación de alto nivel a Estados Unidos para comenzar negociaciones formales con la administración de Donald Trump.
La medida surge tras el anuncio de nuevos aranceles: uno del 50 por ciento sobre el cobre y otro de hasta 200 por ciento a productos farmacéuticos fabricados fuera de territorio estadounidense.
El encuentro está previsto para el viernes 11 de julio en Washington, encabezado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, con la participación de funcionarios de Hacienda y Relaciones Exteriores.
La mandataria mexicana explicó que el objetivo de la misión será alcanzar un “acuerdo global” que abarque comercio, seguridad y migración. El planteamiento fue acordado previamente con Trump durante una conversación sostenida en el marco de la cumbre del G7 en Canadá.
“Vamos a hacer todo el esfuerzo que esté de nuestro lado porque esta situación arancelaria no es exclusiva de México, sino que afecta a todos los países”, apuntó Sheinbaum en su conferencia de prensa.
Sheinbaum destacó que la mayor parte del cobre que México exporta tiene como destino principal a China, aunque reconoció que una porción significativa se dirige a Estados Unidos, particularmente en forma de chatarra metálica para su posterior refinación.
Subrayó que este flujo de exportación es esencial para la industria estadounidense, por lo que las tarifas anunciadas podrían tener efectos contraproducentes para su propia economía.
El anuncio de Donald Trump ha generado inquietud en el sector industrial de ambos países. El nuevo arancel al cobre se sumaría a los ya existentes sobre el acero y el aluminio, todos justificados por la administración republicana bajo la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, invocando razones de seguridad nacional.
El arancel propuesto a los medicamentos busca obligar a las farmacéuticas a reubicar su producción en territorio estadounidense en un plazo de 18 meses.
La presidenta adelantó que su gobierno pondrá en marcha un plan integral para fortalecer la industria farmacéutica nacional. “Queremos cubrir la demanda interna y expandir nuestras exportaciones hacia otros mercados”, declaró.
Esta estrategia forma parte del llamado “Plan México”, orientado a consolidar la soberanía económica y reducir la dependencia de Estados Unidos.
La mandataria insistió en que el gobierno mexicano trabajará para garantizar que cualquier acuerdo preserve la estabilidad económica y la competitividad del país.
Reconoció que la medida estadounidense representa un desafío relevante, pero reiteró su confianza en la capacidad de México para diversificar sus relaciones comerciales. “La economía mexicana tiene mucho que aportar”, enfatizó.
De acuerdo con el Departamento del Tesoro estadounidense, las nuevas tarifas podrían generar más de 300 mil millones de dólares para su economía a finales de año.
No obstante, economistas han advertido que la imposición unilateral de aranceles en sectores estratégicos podría derivar en represalias comerciales, afectando a cadenas globales de valor.
