Un potente terremoto de magnitud 6.9, posteriormente ajustado a 7.2 por autoridades japonesas, sacudió la mañana del miércoles 24 de junio la costa noreste de Japón, provocando alertas preventivas y movilización de servicios de emergencia.
El movimiento ocurrió frente a la prefectura de Iwate, cerca de la ciudad de Kuji, a una profundidad estimada de entre 44 y 50 kilómetros. La sacudida se percibió con fuerza en las prefecturas de Iwate, Aomori y Miyagi, e incluso fue sentida levemente en Tokio.
Tras el sismo, las autoridades activaron una alerta de tsunami para diversos puntos del litoral del Pacífico. Aunque se temió la llegada de olas de hasta tres metros, finalmente solo se registraron variaciones menores del nivel del mar, con olas cercanas a los 79 centímetros en Kuji, por lo que la alerta fue cancelada horas después.
Hasta el momento no se reportan víctimas mortales ni daños estructurales graves. Sin embargo, al menos diez personas resultaron lesionadas, principalmente por caídas y situaciones derivadas del pánico.
Además, varias líneas del tren bala Shinkansen y otros servicios ferroviarios suspendieron temporalmente operaciones mientras se realizaban inspecciones de seguridad.
