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enero 27, 2026
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FGR atribuye descarrilamiento del Tren Interoceánico al exceso de velocidad

La fiscal general Ernestina Godoy afirmó que el accidente del Tren Interoceánico en el Istmo de Tehuantepec ocurrió por exceso de velocidad y no por fallas en la infraestructura ferroviaria; la Fiscalía ya judicializó el caso por homicidio y lesiones culposas con base en peritajes técnicos y datos de la caja negra.

La titular de la Fiscalía General de la República, Ernestina Godoy, atribuyó el descarrilamiento del Tren Interoceánico al exceso de velocidad y descartó, en esta etapa de la investigación, que el siniestro se relacionara con el estado de la infraestructura ferroviaria, incluidos durmientes y balastro.

Durante un mensaje a medios de comunicación, la fiscal informó que la FGR ya ejerció acción penal y judicializó la imputación ante un juez federal para buscar la vinculación a proceso del o los presuntos responsables, tras integrar los elementos técnicos recabados por la Agencia de Investigación Criminal y los ministerios públicos.

Godoy explicó que la investigación ministerial se sustentó en peritajes y diligencias que apuntaron a la probable comisión de los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas, derivados de una conducción que rebasó los límites reglamentarios de velocidad en distintos tramos del recorrido.

De acuerdo con la funcionaria, en el segmento donde ocurrió el accidente el tren circulaba a 65 kilómetros por hora, cuando la velocidad permitida para el servicio de pasajeros era de 50 kilómetros por hora, diferencia que resultó determinante en una zona de curva pronunciada.

La fiscal detalló que la información contenida en la caja negra de la locomotora mostró que el convoy alcanzó velocidades de hasta 111 kilómetros por hora en tramos rectos, donde el máximo autorizado era de 70 kilómetros por hora, lo que implicó un rebase de 41 kilómetros sobre el límite permitido.

En el punto específico del siniestro, añadió, el tren avanzó a 65 kilómetros por hora en una curva cuya restricción era de 50 kilómetros por hora, es decir, 15 kilómetros por encima del límite, condición que incrementó de forma significativa el riesgo operativo frente a un vehículo convencional.

Godoy subrayó que, aunque los peritajes de campo continuarán para determinar si existieron otros factores concurrentes, hasta ahora no existen elementos técnicos que permitan atribuir el descarrilamiento a causas distintas al exceso de velocidad.

La fiscal precisó que, tras una verificación inicial de la vía posterior al accidente, no se detectaron daños previos en rieles, fijaciones, durmientes, balastro, subbalastro ni terraplenes, más allá de aquellos directamente vinculados al propio siniestro.

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