La deuda que el gobierno federal mantiene con la industria farmacéutica salió a flote esta semana y abrió un nuevo frente de debate entre autoridades y laboratorios: la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció públicamente que existen pagos pendientes a empresas proveedoras de medicamentos, algunos arrastrados desde 2024, aunque aseguró que ya se revisan los montos y se trabaja en un plan para liquidarlos.
Más aún: dio un ultimátum a las empresas, al señalar que, de no cumplir con la entrega de los medicamentos, el gobierno federal podría inhabilitarlas y quedarían fuera de cualquier proceso de licitación futuro.
“Si hay deudas, se pagan. No hay ningún problema en eso”, dijo la mandataria en su conferencia de prensa en Palacio Nacional, al confirmar que su administración mantiene conversaciones con distintos laboratorios para definir los tiempos en que se cubrirán los adeudos.
El tema volvió a la agenda después de que Eduardo Clark, subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, admitiera que el abasto nacional de medicamentos no alcanzó el 100 por ciento porque más de 30 compañías incumplieron con las entregas de fármacos y material médico en los últimos meses.
Aun con esos retrasos, la cobertura se mantiene arriba del 90 por ciento, aclaró, aunque hay claves que siguen sin llegar a hospitales y clínicas públicas.
Los señalamientos oficiales no tardaron en recibir respuesta. La Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf) acusó al gobierno de deberles alrededor de 14 mil millones de pesos y advirtió que la falta de pagos compromete su operación. Aun así, apuntaron que supuestamente, han continuado cumpliendo con la entrega de medicinas conforme a los contratos firmados.
La Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma) y el Consejo Coordinador Empresarial se sumaron al reclamo, este último estimando que la deuda total ronda los 40 mil millones de pesos, lo que según señalaron, reduce la confianza de las compañías para participar en futuras licitaciones.
Frente a estas críticas, Sheinbaum reiteró que los compromisos financieros con las farmacéuticas se honrarán y hay pactos para saldar los pagos heredados, pero al mismo tiempo dejó claro que eso no libera a las empresas de sus obligaciones.
“Cuando ganas una licitación, tienes que cumplir con los tiempos de entrega establecidos con el gobierno de México, independientemente de si hay pagos pendientes”, advirtió.
La presidenta también puso sobre la mesa un punto poco discutido: la dependencia de México respecto a la importación de insumos farmacéuticos.
Recordó que cerca del 80 por ciento de las materias primas utilizadas para elaborar medicamentos proviene de India y China, lo que obliga al país a mantener compras en el extranjero. No obstante, adelantó que en las próximas convocatorias se dará preferencia a compañías con plantas en territorio nacional, como parte de una estrategia para fortalecer la producción local.
En paralelo, la administración federal dio a conocer una lista de 34 empresas que tienen adeudos en la entrega de millones de piezas de medicinas, incluidas varias proveedoras de fármacos oncológicos, que no habrían surtido más de 15 millones de piezas a pesar de haber ganado licitaciones.

Lo que hay detrás del desabasto
La historia del desabasto de medicamentos tiene raíz en años anteriores. Latinus lo bautizó como “El Clan”, una red que, según sus investigaciones, encabezan los hijos de Andrés Manuel López Obrador, Andrés y Gonzalo López Beltrán, de la mano de su amigo tabasqueño, Amílcar Olán.
Las revelaciones en mayo del año pasado, presentadas por Carlos Loret de Mola junto con las periodistas Ana Lucía Hernández e Isabella González, muestran grabaciones en las que Olán conversa con un empresario sobre los mecanismos con los que presuntamente se habrían beneficiado de las compras de medicamentos para el sistema de salud pública.
En tono burlón, Olán se autoproclama “experto en salud”, mientras describe un modus operandi: retrasar las licitaciones, generar artificialmente el desabasto y después justificar compras de emergencia a precios inflados, con lo que multiplican las ganancias.
Los audios exponen además que para estos negocios se recurrió presuntamente a empre
Uno de ellos es Roberto Dagnino, cuñado del exgobernador panista de Sonora, Guillermo Padrés, quien fue encarcelado por delincuencia organizada, lavado de dinero y que dirige la empresa Biosistemas y Seguridad Privada, que pasó de vender productos de limpieza a surtir medicamentos y oxígeno a hospitales.
En la conversación filtrada el año pasado, Olán y Dagnino cierran tratos millonarios. De acuerdo con Latinus, el IMSS en Tlaxcala y Sonora adjudicó directamente a esa empresa contratos por 100 millones de pesos, con el aval de altos funcionarios del gobierno federal.
Los documentos muestran que incluso antes de que salieran las licitaciones, ya contaban con la información privilegiada para preparar sus ofertas.
El reportaje también señala a Daniel Asaf, hoy diputado de Morena y exjefe de la Ayudantía presidencial de López Obrador, así como Alejandro Calderón Alipi, exdirector del IMSS-Bienestar, como parte de los operadores.
De acuerdo con las grabaciones, el grupo presuntamente utilizó esa posición estratégica para garantizar a Olán acceso a licitaciones y adjudicaciones directas.
En una operación particularmente reveladora, la venta de eritropoyetina humana recombinante, un medicamento para tratar anemia e insuficiencia renal, dejó ingresos por más de 75 millones de pesos a una de las empresas vinculadas al Clan.
Mientras este círculo de privilegios consolidaba sus ganancias, el sistema de salud enfrentaba uno de los mayores problemas de desabasto de medicamentos en los últimos años.
De acuerdo con cifras presentadas esta semana por Eduardo Clark, subsecretario de Integración Sectorial de la Secretaría de Salud, 34 farmacéuticas incumplieron con entregas millonarias de piezas, incluidas claves oncológicas de alta prioridad.
Los ejemplos más críticos recaen en medicinas contra el cáncer: Bioxintegral Servicios no entregó ninguna de las 5 mil 356 piezas comprometidas y compañías como Productos Farmacéuticos, Serral y Comercializadora Ucin tienen niveles de incumplimiento de entre 83 y 88 por ciento.
Gelpharma apenas cumplió con el 33 por ciento de lo pactado y Accord Farma solo entregó la mitad de lo adquirido, es decir, 2.2 millones de 4.1 millones de medicamentos.
Incluso Laboratorios Pisa, uno de los mayores proveedores, mantiene un adeudo de 12.8 millones de piezas oncológicas de un total de 76 millones contratados.
Mientras pacientes y familiares organizan protestas frente a hospitales por la falta de medicamentos para tratamientos tan delicados como la quimioterapia, la presidenta Claudia Sheinbaum tomó la delantera y lanzó el programa “Rutas de Salud” que arrancó el pasado 22 de septiembre en una segunda etapa en 23 estados adheridos al IMSS Bienestar.
En la primera entrega de las «Rutas de la Salud» se abastecieron 28 millones de medicamentos a 8 mil 61 Centros de Salud y 578 hospitales, mientras que la segunda etapa incluye 147 tipos de medicamentos e insumos para los 8 mil 342 Centros de Salud con 9 mil 632 kits.
