La presidenta Claudia Sheinbaum presentó en la Mañanera del Pueblo una recopilación de episodios represivos registrados durante el gobierno de Ernesto Zedillo, con el objetivo de contrastarlos con las críticas actuales hacia las elecciones en el Poder Judicial y advertir sobre los riesgos del olvido histórico.
A través de un video se documentaron violaciones a los derechos humanos durante el sexenio de Ernesto Zedillo, entre ellas las masacres de Aguas Blancas y Acteal, además de persecuciones contra líderes sociales, crisis económica y ejecuciones extrajudiciales. Según dijo, el objetivo fue que las nuevas generaciones comprendan el entorno político de aquel periodo y saquen sus propias conclusiones frente a las acusaciones actuales en su contra.
Sheinbaum argumentó que, a diferencia de lo que se vive hoy con las elecciones judiciales —que han generado señalamientos de autoritarismo por parte de la oposición—, en el sexenio de Zedillo se cometieron atropellos sistemáticos a movimientos sociales, pueblos indígenas y voces disidentes. “Así como hay una acusación directa a la presidenta de la República de que es autoritaria porque hay elecciones en el Poder Judicial, hablaremos de épocas donde se vivió el auténtico autoritarismo”, puntualizó la mandataria al introducir el segmento audiovisual.
El material recuperó el caso de la masacre de Aguas Blancas, ocurrida el 28 de junio de 1995, cuando 17 campesinos de la Organización Campesina de la Sierra del Sur fueron asesinados y 23 más resultaron heridos por policías estatales al protestar contra la desaparición de uno de sus integrantes. Las investigaciones y testimonios apuntaron a una emboscada planeada por autoridades del estado de Guerrero, con conocimiento del entonces gobernador Rubén Figueroa Alcocer, quien dejó el cargo sin consecuencias penales gracias al fuero.
Otro episodio relatado fue la masacre de Acteal, registrada el 22 de diciembre de 1997 en el municipio de Chenalhó, Chiapas, donde un grupo armado afín al gobierno asesinó a 45 integrantes de la comunidad tzotzil Las Abejas mientras rezaban en una ermita. Las víctimas incluían mujeres embarazadas y niños. Aunque el entonces secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, intentó deslindar de responsabilidad al gobierno federal, la presión pública derivó en su remoción, sin que se aplicaran castigos más amplios a los responsables políticos.
La exposición de estos hechos se enmarcó en una estrategia narrativa impulsada desde Palacio Nacional que, de forma reiterada, contrasta el actual proceso de transformación con los excesos del pasado neoliberal. Sheinbaum insistió en que recordar estas agresiones no implica revanchismo, sino una pedagogía política que permita distinguir los modelos de país que se disputan en la actualidad. “Esto es para que los jóvenes conozcan el ambiente que se vivía en aquella época”, señaló.
Al presentar estos casos emblemáticos, el gobierno federal también volvió a colocar en el centro del debate la actuación del PRI durante los años noventa y el papel de Zedillo en la administración de crisis políticas, sociales y económicas que derivaron en un periodo de creciente militarización, endeudamiento y control represivo. En ese contexto, Sheinbaum sugirió que las críticas a su administración se enmarcan en una narrativa selectiva que omite deliberadamente la historia de violencia institucional previa.
La presidenta aprovechó la coyuntura para defender las elecciones judiciales previstas para el 1 de junio, una reforma que ha sido descalificada por opositores como una amenaza a la independencia de poderes. A juicio de Sheinbaum, quienes hoy advierten riesgos autoritarios fueron omisos o cómplices de violaciones graves en otros momentos. La alusión directa a Zedillo no solo buscó evidenciar contradicciones, sino también recuperar la memoria de víctimas que no han tenido justicia.
La revisión histórica impulsada desde el Ejecutivo responde también a un reposicionamiento simbólico ante los sectores que aún ven con escepticismo las reformas estructurales propuestas por la Cuarta Transformación. Al contraponer la represión del pasado con la apertura electoral actual, Sheinbaum busca legitimar su proyecto ante la opinión pública y subrayar los contrastes con regímenes anteriores que, aunque se presentaron como democráticos, recurrieron a la violencia de Estado como método de control político.
