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agosto 24, 2025
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Esthela Damián y el arte de atender las causas en México de la mano de Claudia Sheinbaum

En entrevista con Desde la Silla, Esthela Damián recordó su historia política vasta: cuatro veces diputada, local, federal y constituyente de la Ciudad de México

Dos mujeres caminando a la par. Una ya histórica, otra silenciosamente poderosa. Claudia Sheinbaum llegó a la presidencia, pero a su lado estuvo siempre Esthela Damián Peralta, su mano derecha durante años. Ambas se han encargado de romper techos de cristal en un país que durante siglos cerró las puertas del poder a las mujeres.

Esthela Damian, hoy subsecretaria de Prevención a las Violencias de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), es la mujer que estuvo con Claudia Sheinbaum en la trinchera, cuando aún pocos creían que llegar a la Jefatura de Gobierno era posible y después, cuando la causa más ambiciosa se abrió paso: conquistar la presidencia de México.

En entrevista con Desde la Silla, Esthela Damián recordó su historia política vasta: cuatro veces diputada, local, federal y constituyente de la Ciudad de México. Fue de las primeras en subir a tribuna a defender la despenalización del aborto.

Ese día, cuenta, enfrentó no sólo a la oposición política, sino a la Iglesia, al debate internacional y a un país que apenas empezaba a hablar de derechos de las mujeres.

Pero su trayectoria no se limita a derechos reproductivos, toda vez que también precisó, ha encabezado comisiones de fiscalización, presupuesto y rendición de cuentas, incluso para los hijos de militares en situaciones vulnerables.

Recordó que, tras conocer a Sheinbaum en una comida informal, percibió en ella el potencial para convertirse en jefa de Gobierno. Muy pronto, las coincidencias entre ambas consolidaron una relación que la llevó a coordinar su precampaña y campaña rumbo a ese cargo.

“Ella es una mujer muy exigente, en donde tú no le puedes decir o hacer un trabajo mal hecho que no tenga rigor científico” relató. Esa exigencia fue la base de un entendimiento profundo entre ambas.

Esthela se convirtió también en pieza importante en campañas y gobiernos. En el DIF capitalino diseñó un modelo de alimentos escolares que hoy es referencia internacional. En la estrategia «Barrio Adentro», llevó el gobierno a las colonias más golpeadas por la inseguridad, rescatando a más de 11 mil jóvenes de las garras del crimen organizado.

Pero la verdadera prueba vino cuando Sheinbaum se lanzó por la Presidencia. La campaña fue territorio y sudor y Esthela vio de cerca la suma de voluntades: mujeres, jóvenes, adultos mayores y hombres de todo el país que reconocían en Sheinbaum a la líder legítima.

Hoy, en sus oficinas de la SSPC, Esthela sonríe cuando recuerda que muchos le decían que estaba apostando demasiado al futuro de una mujer científica, académica, exigente, pero ella, sin titubeos, decidió acompañarla.

Ese círculo ya no es solo político; hoy son dos mujeres que, hombro a hombro, lograron lo que antes parecía imposible: una presidenta mujer en México.

Esthela reconoció que la imagen se repite una y otra vez: niñas que en las plazas o en las escuelas responden con naturalidad que la presidenta se llama Claudia Sheinbaum. Y cuando se les pregunta qué quieren ser de grandes, dicen: “Presidenta”.

“De las cosas más importantes en mi carrera política, sin duda ha sido estar con ella. Y tenerla como la mejor maestra que yo podría tener para ganar la Presidencia de la República y decir lo logramos, tenemos a la primera mujer presidenta y como dice ella, no llega la presidenta, llegamos todas, así que imagínate la satisfacción de hoy tenerla al frente de nuestro país”, relata.

***

Desde La Silla Llevas mucho tiempo siendo diputada. Cuatro veces diputada federal. Me gustaría que me contaras un poco sobre tu trayectoria. Durante ese tiempo ¿Qué fue lo que hiciste? Y, además, cómo inicia tu relación con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum

Esthela Damián Peralta: Bueno, pues mira, en efecto he sido cuatro veces diputada, dos veces local y una en una ocasión federal y la última fue constituyente de la Ciudad de México. En el caso de la ciudad, en la primera ocasión el mayor logro, e incluso lo pienso como parte de mi historia de vida, como parte de mi ejercicio de la izquierda, fue subir a tribuna y ser diputada proponente de la despenalización del aborto.

Era el primer lugar en el país donde eso iba a ocurrir. Así que subir, defender este tema, tener enfrente a la iglesia, se generó un debate nacional e internacional brutal, pero logramos hacer un gran equipo y demostrar que era posible dar un paso, un salto cuántico en este tema de los derechos de las mujeres.

Luego te diría que otro de mis ejercicios en el legislativo se dedicó a partes técnicas, asuntos que tienen que ver con la fiscalización del gasto público, con la auditoría de los recursos públicos y con el presupuesto.

Todos esos temas me tocaban encabezarlos desde las comisiones de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación o desde la Comisión de Presupuesto. Entonces, digamos que me toca ser ruda y técnica en términos de ser diputada.

Y también quiero decirte que en el legislativo federal me tocó una etapa muy compleja y muy difícil. Era el final del sexenio de Felipe Calderón, había muchísima corrupción y muchísimos escándalos del presidente, en muchísimas áreas, de muchísimos actores políticos. Ahí me tenías dando todas las batallas que correspondían, pero en particular había un tema que nosotros reclamamos mucho: que habían mandado al Ejército a una guerra contra el narcotráfico sin haberles dado ninguna facultad legal.

La otra parte importante es que en este caso, todo el Ejército primero tenía prestaciones bajísimas, morían en el cumplimiento de su deber, en el enfrentamiento contra el narco y dejaban huérfanos a sus hijos y a sus hijas, entonces, subí a tribuna para solicitar que los hijos de los militares tuvieran becas en la escuela particular.

Este asunto se aprobó y trabajé también de la mano para que desde la Comisión de Presupuesto se tuviera un incremento muy importante en el salario de los soldados del Ejército que estaban trabajando bajo un lineamiento totalmente fuera de norma y totalmente arbitrario.

En el Constituyente de la Ciudad de México defendí a ultranza el tema de la defensa de los animales, de los seres sintientes. Esta parte quedó bastante bella en la Constitución de la ciudad. El tema del fuero en la Ciudad de México, no hay fuero para ningún servidor público. Luego trabajamos sobre la rendición de cuentas y anticorrupción y la experiencia que había adquirido desde el local y desde el federal me sirvieron para poder trabajar y proponer y vigilar que esta parte y este capítulo en la Constitución quedara de una manera no solamente armónica, sino de una forma bastante rígida para que los servidores públicos y aquellos que se dedican a todo el tema del legislativo y desde cualquier ejercicio en donde usamos recursos públicos, seamos muy estrictos en transparencia, rendición de cuentas.

Esas son varias de las cosas en que participé, pero sin duda, de lo que me puedo sentir profundamente orgullosa es haber subido a tribuna, defender el derecho de las mujeres. Me acuerdo perfectamente de una frase que dije al concluir mi participación. Dije que votaría por ese dictamen a favor de la despenalización del aborto hasta la semana 12 por la memoria de mis abuelas, de mi madre, de mis hijas y de las hijas de mis hijas.

Te puedo asegurar que cuando vuelvo a ver el video me conmueve mucho porque lo dije con todo el sentimiento y con toda la parte de una mujer progresista, pero también de una mujer de izquierda que estaba dando una lucha muy importante aquí en mi país, aquí en la Ciudad de México y que dejaba precedente para que hoy observemos que casi todo el país ya tiene este derecho.

La comida informal

Sobre mi relación con la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que te podría compartir es que nos presentaron en una comida informal con un amigo que tenemos en común y, me acuerdo perfecto, en ese entonces revisaba y veía lo que iba a pasar en la Ciudad de México y de pronto me encontré con que ella era una mujer que tenía todas las posibilidades de ser la jefa de gobierno.

Cuando vi toda su trayectoria, toda su historia, todo su bagaje, dije no sé qué va a ocurrir. Yo me voy más bien por un tema de convicción, en donde me siento identificada y en donde me siento muy cómoda.

Cuando platiqué con ella y observé que era una mujer con la que yo tenía muchísimas afinidades, con la que podía construir muchas cosas, recuerdo que le dije: “Fíjate que me gustaría apoyarte en tu aspiración para ser jefa de gobierno”. Y se volteó y me dijo: “¿Estás segura de que quieres apoyarme?”. Y le dije: Sí. “Pero no sé ni siquiera si voy o no a participar, pero tú quieres apoyarme”. Le dije sí, no tengas duda, no vengo yo a exigir ningún cargo. No me interesa hacer lo que en política se hace:

te voy a apoyar a cambio de esto. A mí lo que me interesa es siempre construir un proyecto y siempre que sepas que para mí el tema tiene que ver con la identidad, con que seas una mujer de izquierda, me une profundamente en esta aspiración para que tú dirijas la ciudad.

Entonces ahí empezamos nuestra relación, a trabajar, a llevar y realizar trabajos técnicos que ella necesitaba. Le dije ‘cuenta conmigo’, podemos empezar a trabajar sin mayor preámbulo. Ahí empezamos a construir una relación en donde de inmediato me di cuenta de que era una mujer muy, muy exigente, en donde tú no le puedes decir o hacer un trabajo mal hecho o que tú no, o que no tenga rigidez metodológica.

Es científica y además es doctora, entonces, bueno, tienes que estar preparada para hacer un cualquier análisis que le presentes, que sea breve, que sea muy preciso, pero que tenga todo el rigor y toda la base y el sustento para que lo puedas defender. Ahí empecé a aprender ese tema y empezamos en este trabajo.

La campaña a la jefatura

Ella se empezó a dar cuenta que me gustaba mucho trabajar en las campañas, que me encantaba organizar y hacer todo tipo de eventos, encuentros, trabajo y análisis sobre el tema político, sobre el tema electoral. Y fue así, cuando llegó el momento en que ganó la encuesta, me invitó a ser parte de su equipo de precampaña y enseguida me invitó como coordinadora ya para la Jefatura. Me acuerdo que hice un dueto fabuloso con Alfonso Suárez del Real.

Éramos dos coordinadores de campaña, a partir de ese momento supe que estaba con una mujer que iba a trascender en mi historia de vida, mi derrotero porque no es sencillo, primero que te costumbres al tema que tiene que ver con su exigencia y con su nivel de trabajo y después cuando observas cómo se compromete con la gente, cómo va cumpliendo sus promesas, su congruencia.

Una de las cosas que más admiro a la presidenta es la congruencia y el cariño que le tiene al pueblo. Todos estos elementos son algo a lo que tú te tienes que acostumbrar desde el primer momento en el que la conoces, porque sabes que no puedes equivocarte pensando que puedes estar solamente trabajando en un escritorio o pensando en tu confort sin que des un resultado concreto para el que ella te eligió.

El DIF de la CDMX

Luego me invitó al gobierno de la ciudad. Trabajé en un área extraordinaria, muy bondadosa, que genera mucho bienestar a las familias: el DIF de la Ciudad de México. Ahí me encargó proyectos que para la ciudad son únicos porque no se habían llevado a cabo. Por ejemplo, trabajamos el tema de alimentos escolares que no existía en la ciudad e hicimos un modelo único que es un ejemplo en diferentes países de América e incluso de Europa, porque es un modelo que genera la participación de los papás, se les capacita para que puedan cocinarle a sus hijos. También genera un asunto que tiene que ver con trabajar con los niños con peso y talla para que justamente puedan combatir el problema de la obesidad.

Pero otro tema fundamental es que ese desayuno o alimento caliente cuesta o costaba en ese entonces 50 centavos. Así que imagínate el beneficio que se daba de manera integral para todas las familias. Era extraordinario.

Y después me invita como su secretaria particular, ya al final de su gobierno como jefa de Gobierno.

Hay algo que se me olvidó decirte porque me marcó profundamente en el gobierno de la ciudad y fue trabajar con la estrategia “Barrio Adentro”. Fue llevar el gobierno a las zonas más conflictivas, en donde teníamos un alto índice de delitos de alto y bajo impacto, en donde tenemos o teníamos jóvenes con consumo de sustancias psicoactivas, embarazo adolescente, población indígena, las niñas y niños. Y bueno, pues todos estos factores eran los indicadores con los que íbamos a trabajar para el rescate de nuestros chicos y de nuestras chicas. En cuatro años tuvimos la fortuna de trabajar y de incorporar al programa de “Jóvenes Unen al Barrio”.

Y también hay un factor muy importante porque fuimos por los jóvenes que ya tenía el crimen organizado o que estaba a punto de tener el crimen organizado y en cuatro años se lograron incorporar a 11 mil jóvenes que, si tú me preguntas, eso fue lo que la entonces Jefa de Gobierno le llamó, desde ese entonces, la atención a las causas.

La interna y la presidencial

Hubo muchísimos programas, pero estos dos son los que me han enamorado. Desde que los hicimos hasta la fecha y ya en la particular trabajamos muchísimos ejercicios juntas. Acuérdate que sale el tema de las corcholatas y bueno, pide el presidente que todos se retiren de los cargos públicos y que empiecen a trabajar. Todos decían que piso parejo y en ese momento, la jefa de Gobierno me dice: ‘Pues incorpórate a los trabajos y empecemos a trabajar para buscar que sea yo la coordinadora del movimiento de la Cuarta Transformación y me interesa que sigas haciendo lo que te gusta, que es trabajar con la gente y que es el tema de la promoción”.

Y entonces empezó una de las historias en mi carrera política más apasionantes que yo te pudiera contar.

Hubo el momento en el que todos los aspirantes para dirigir y ser coordinadora o coordinador del movimiento, que era el preámbulo para ser el precandidato, la precandidata, renunciaron a sus cargos. Cuando sucedió eso, me acuerdo que me invitó para trabajar el tema a nivel nacional y yo solamente te diría que ha sido una de las experiencias más fascinantes en mi historia política, porque bueno, pues ya me había dado ella la oportunidad, ya me había no solamente brindado su confianza para ser coordinadora de campaña a la jefatura.

En ese momento me estaba dando una responsabilidad enorme que era trabajar el país de su mano, de su dirección, bajo su tutela y pues en ese momento de pronto decía ¡Santo dios, es enorme el país! Es un reto en donde si esto se logra, por fin vamos a tener la primera mujer presidenta.

Así que una vez que se ganó, cuando salieron los resultados de la encuesta, lo único que yo sentía era el profundo agradecimiento de haber tenido a la mejor maestra que me enseñó a estar trabajando en territorio y a saber que ese es el origen. Esa sigue siendo el pie, esa sigue siendo nuestra raíz. En el momento en el que nos separamos de nuestra gente es en el momento en el que perdemos.

Yo te diría que cuando ella toma protesta como presidenta, cuando ella llega a la Cámara de Diputados, parecía que yo estaba tomando protesta porque también había suspendido muchas cosas de mi vida personal, muchas cosas de mi vida familiar para dedicarme en cuerpo y alma a este proyecto.

Así que de las cosas más importantes en mi carrera política sin duda ha sido estar con ella y tenerla como la mejor maestra que yo podría tener para ganar la presidencia de la República y decir: ¡Lo logramos, tenemos a la primer mujer presidenta! Y como dice ella: no llega la presidenta, llegamos todas, así que imagínate la satisfacción de hoy tenerla al frente de nuestro país.

 

Cuando la conociste, por ejemplo, en ese primer desayuno, ¿imaginaste que iban a abrir tantas oportunidades para las mujeres, ya tenían esa visión de que sí se podía lograr? ¿O en algún momento como que dijeron no, es que imposible? Además, ¿te imaginabas que ibas a ser parte como de ese equipo y ese círculo de mujeres que iban a empezar como a tejer tantas oportunidades para las demás mujeres? 

Me gustaría solamente decirte que cuando evoco mi inicio, mis arranques en la política, cuando recuerdo mis 14 o 15 años, trabajando, picando piedra en mi estado, en Guerrero, recuerdo muy bien que en una de las primeras elecciones que no podía votar, porque evidentemente no tenía la edad, participaba Rosario Ibarra de Piedra. Todos decían no, ella no va a ganar, que ella no sea, no tiene caso que votemos por ella. Y en ese momento, siempre decía: ¿Pero por qué no ¿Poque una mujer en México no puede ganar y ser presidenta?

Evidentemente ser jefa de gobierno de la CDMX siempre genera la expectativa o el escenario de que está como una probable candidata para la presidencia. Siempre ha sido así en nuestro país. Sin embargo, mi jefa, mi mentora o mi maestra, es una mujer muy madura, muy aterrizada y es alguien que se concentra mucho en lo que le corresponde hacer y cuando llega a una posición no piensa más que en dar resultados y cumplir lo que ella ofreció en campaña.

Si alguien en la mesa dice algo como eso (de que es posible la presidencial), te dice: “Oye, concéntrate, en este momento estamos trabajando para la gente de la ciudad y no te distraigas con otros asuntos”. Esa era la gran lección, porque si tú te distraes y de repente empiezas a lo que yo llamo “futuro en la política”, pues ni terminas haciendo lo que te corresponde y no terminas cumpliendo o haciendo para lo que tú quieres aspirar.

Hoy México cambió con el voto de las mujeres, de los jóvenes, pero también como coordinadora de Defensa del voto en la campaña me tocó encontrarme con muchísimos adultos mayores, muchísimos hombres de todas las edades, cuando tú hablabas con ellos, cuando tenías asambleas con ellos, te decían: “Si ya les toca”, “sí ya es momento de que ustedes dirijan”, “Sí, porque las mujeres son muy trabajadoras”, “Sí, porque las mujeres son muy honradas”, “Sí, porque ella es una mujer de izquierda”, “Sí, porque ella le va a dar continuidad al trabajo del presidente Andrés Manuel”.

Es tiempo de las mujeres

Tuvimos una suma de muchísimas voluntades que tenían multifactores por los que iban a votar por ella como mujer para ser la primera presidenta. Así que nunca tuve duda de que, si generaba un empoderamiento femenino y las mujeres nos sentíamos enarboladas, este sería nuestro momento, es este tiempo de mujeres.

Ahora me toca trabajar en territorio y me encuentro a las niñas, a las jovencitas, a muchas mujeres de todas las edades, yo te diría que ya cambiamos e incorporamos el chip de que todo lo que queramos lo podemos hacer, de que no hay ningún límite excepto aquel que nosotras mismas nos ponemos.

Es decir, si yo sufro de violencia intrafamiliar, yo puedo poner un freno a la violencia intrafamiliar. Eso también tiene que ver con mi deseo, con mi acción y mis límites. Si una mujer quiere ser abogada, quiere ser bombera, quiere ser lo que tú te imagines. Tú lo practicas con las niñas y de repente te dicen cosas extraordinarias, porque cuando les pregunto: Oye corazón, ¿cómo se llama la presidenta? Y te dicen Claudia Sheinbaum. Y entonces les dices: Oye, ¿y tú qué quieres ser de grande? Y de repente te dicen: “Yo quiero ser presidenta”. Entonces te das cuenta de que ya incorporamos nosotras esta posibilidad de continuidad para que alguien en este país que también sea mujer pueda llegar a la presidencia. Eso es extraordinario, porque nuestras hijas, porque nuestras nietas ya no van a vivir con el tabú de que estaba cancelada la posibilidad en México de que una mujer dirigiera este país y de la forma en la que además ella lo está haciendo.

Me siento muchísimo más orgullosa de haber pertenecido a ese equipo, de saber que tocamos puertas, picamos piedra, estuvimos durante muchos años buscando que esa posibilidad existiera, pero se logró. Ella fue la mejor candidata que pudimos tener en esa posición y además que nos representa y, en efecto, cuando ella dice y señala todas aquellas frases (me las trato de aprender de memoria porque son fabulosas), cuando ella te dice: “llegamos, todas estamos en el presente y vamos para el futuro”, te está hablando de algo profundísimo que nosotras tenemos que incorporar y que ya incorporamos en nuestra psique.

 

¿Cuáles han sido los mayores retos dentro de todo ese camino que has recorrido?

Siempre te vas reinventando, no eres, nunca eres la misma, siempre vas aprendiendo y vas creciendo a partir de las experiencias de los éxitos, pero sobre todo de los fracasos, que en la política son muchísimos. A veces son más los fracasos que los éxitos en la política. También en el gobierno, en el ejercicio de las políticas públicas. Pero yo lo que te diría que, sin duda, la mayor experiencia en mi vida ha sido participar en una campaña nacional, participar en un esquema en donde teníamos que lograr, bajo un esquema de convencimiento, y sobre todo de rescatar nuestra raíz, de rescatar el tema que tenía que ver con tiene que ser mujer, tiene que ser de izquierda y tenemos que hacerlo con muchísima mística y con muchísimos principios.

Cuando platicaba y evaluaba los equipos, tú lo sentías y cuando ibas al territorio, se sentía la energía, la vibra de los equipos, que convencían y te decían: “Ya tengo a mi familia allá, tengo a la calle, ya logré mi sección”.

En la política no se logra, no es posible, y de eso estoy convencida, no logras ganar con dinero, logras ganar con principios, con congruencia y con mística.

 

Hablando más de esta relación que has tenido desde hace muchos años con la presidenta Claudia Sheinbaum, me gustaría que me contaras de qué hablas con ella.

Cuando estuvimos en el proceso de la campaña a la jefatura tuvimos la oportunidad, por ejemplo, de tener mucha más interacción porque tenías momentos y charlas a veces personal, en donde podías compartir asuntos de tu familia, con los entornos más cercanos que se tienen. Pero también te diría que, por ejemplo, puedes saber y puedes conocer cuál es su comida favorita, qué quería estudiar si no era ingeniera y si no estudiaba su doctorado. Tenías que saber la talla de la blusa para estar al tiro para los debates o hacerla de quien ensayaba con ella para preparar los debates y pues a veces era hasta divertido hacerlo porque ahí es donde te ríes, donde de pronto aparece el chiste o lo jocoso que puede llegar a ser.

Ahora que es presidenta, la última vez que la vi y que entré a su despacho, me quedé pensando. Vi cómo era, observé y, de repente, otra vez evoqué ese momento en mi historia de vida en donde jamás pensé formar parte de un equipo de la primera mujer presidenta y cuando lo vi, dije: ‘Presidenta, lo logramos’.

Ahora el trato es más complejo. El tema tiene que ver con poder, hacer lo que antes podías hacer. En este momento yo lo que te diría es la veo, me sigue evaluando, seguimos preparándonos, sigo sabiendo que cada que llegamos con ella es llegar como a un examen profesional porque te va a preguntar todo y tienes que saber todo de principio a fin.

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